IPCC está de acuerdo con los pueblos indígenas y las comunidades locales sobre el cambio climático

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Fuente: ipccresponse.org

Declaración de los pueblos indígenas y las comunidades locales de 42 países, más de 1.600 millones de hectáreas de tierras manejadas por los pueblos indígenas y comunidades locales y el 76 % de los bosques tropicales del mundo, sobre el Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra del IPCC


Finalmente, los mejores científicos del mundo reconocen lo que siempre hemos sabido.

Nosotros, los pueblos indígenas y las comunidades locales, desempeñamos un papel fundamental en la administración y salvaguarda de las tierras y bosques del mundo. Por primera vez, el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (International Panel on Climate Change, IPCC) publicado hoy reconoce que fortalecer nuestros derechos es una solución crítica a la crisis climática.

El informe deja en claro que reconocer los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y las mujeres dentro de esos grupos en todo el mundo es una solución climática escalable, y que todos los actores deben hacernos socios en las medidas a favor de la protección climática. Nuestro conocimiento tradicional y manejo sostenible de las tierras y bosques del mundo son clave para reducir las emisiones globales con el fin de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados para el año 2030. Hemos cuidado nuestras tierras y bosques, y la biodiversidad que contienen, durante generaciones. Con el apoyo apropiado, podemos seguir haciéndolo para las próximas generaciones.

Tal como reconoce ahora el IPCC, un cuerpo sustancial y cada vez más extenso de literatura científica demuestra nuestra función crítica como guardianes de la tierra y los bosques del mundo. Esto es lo que muestra la evidencia:

1. Los derechos comunitarios seguros sobre la tierra y los recursos son fundamentales para una gestión sostenible y para la conservación eficaz de los bosques.[i] Los bosques de propiedad legítima o designados para ser usados por los pueblos indígenas y las comunidades locales están vinculados con:

  • Menores índices de deforestación y degradación forestal.[ii]

  • Menor conflicto, apropiación ilegal y cambio en el uso de la tierra a gran escala / cobertura del suelo.[iii]

  • Menor cantidad de emisiones de carbono y mayor almacenamiento de carbono.[iv]

  • Mayor inversión en actividades para el mantenimiento de los bosques.[v]

  • Mejor conservación de los bosques y la biodiversidad.[vi]

  • Medidas de restauración forestal más equitativas y sostenibles.[vii]

  • Más beneficios para más personas.[viii]

  • Mejores resultados a nivel social, ambiental y económico en general, que en los bosques administrados por entidades públicas o privadas, incluyendo áreas protegidas.[ix]

2. Manejamos al menos un 22 % (218 gigatoneladas) del carbono total que se encuentra en los bosques tropicales y subtropicales (incluyendo tanto fuentes superficiales como subterráneas).

  • Al menos un tercio de este carbono —y probablemente mucho más— está en áreas donde no tenemos formalmente reconocidos nuestros derechos sobre la tierra. La falta de reconocimiento legal de nuestros derechos deja a nuestros bosques vulnerables frente a proyectos ambientalmente destructivos que devastan bosques y liberan enormes cantidades de carbono a la atmósfera.[x]

  • El reconocimiento legal de nuestros derechos a la tierra y el apoyo a nuestras iniciativas es fundamental para el éxito de las medidas globales destinadas a mitigar el cambio climático.[xi]

3. Las tierras de los pueblos indígenas se entrecruzan con aproximadamente un 40 % de todas las áreas protegidas y más de un 65 % de las tierras más remotas y menos habitadas del mundo.[xii]

La protección de los derechos de las comunidades sobre las tierras que manejan consuetudinariamente es fundamental para proteger la biodiversidad del mundo, conservar los ecosistemas amenazados[xiii] y restaurar las tierras degradadas.[xiv]

  • Los pueblos indígenas y las comunidades locales son tan eficaces y a menudo mejores— para proteger la biodiversidad como las áreas protegidas controladas por el estado.[xv]

  • La diversidad cultural y la diversidad biológica están fuertemente integradas: los derechos seguros a la tierra son fundamentales para nuestro manejo sostenible de la naturaleza[xvi], y el mantenimiento de nuestros sistemas de conocimiento tradicionales es esencial para conservar la biodiversidad [xvii] y la gobernanza ambiental eficaz en general.[xviii]

4. La libertad de autogobernarnos, apalancar nuestro conocimiento tradicional y adaptarnos a nuestras circunstancias cambiantes es esencial para lograr un futuro más sostenible y resistente al clima[xix]—en particular a través del liderazgo de las mujeres indígenas y de las comunidades.[xx]

5. No obstante, hasta el momento, nuestras contribuciones han sido pasadas por alto.[xxi] A pesar de que los pueblos indígenas y las comunidades locales son propietarios consuetudinarios de más del 50 % de las tierras del mundo, los gobiernos reconocen formalmente nuestra propiedad solamente respecto de un 10 %.[xxii] Las mujeres de nuestras comunidades —que cada vez más desempeñan importantes roles como líderes, administradoras de bosques y proveedoras económicas— tienen aún menos probabilidades de que se reconozcan sus derechos.[xxiii] 

En muchos lugares, ya está implementada la infraestructura legal para reconocer los derechos: los bosques comunitarios legalmente reconocidos aumentaron un 40 % (150 millones de hectáreas) en los últimos 15 años. Podríamos lograr más del doble de ese progreso —y beneficiar a 200 millones de personas— si se implementara la legislación existente en tan solo cuatro países (Colombia, DRC, India, Indonesia).[xxiv]

Esta brecha entre nuestros derechos legales y consuetudinarios hace que nosotros y nuestras tierras seamos vulnerables a las crecientes amenazas de la producción agroindustrial, las prácticas destructivas de la minería y la tala, y los desarrollos de infraestructura de gran escala, y enfrentamos una mayor criminalización y violencia frente a nuestros esfuerzos por proteger a la Madre Tierra. Al menos 365 defensores de los derechos a la tierra fueron asesinados desde la firma del Acuerdo de París, y muchos más fueron víctimas de violencia y enjuiciamientos injustos.[xxv]

Por el contrario, allí donde se respetan nuestros derechos, ofrecemos una alternativa a los modelos económicos que requieren soluciones de compromiso entre el medio ambiente y el desarrollo. Nuestro conocimiento tradicional y nuestra visión holística de la naturaleza nos permiten alimentar al mundo, proteger nuestros bosques y mantener la biodiversidad global. Respetar plenamente los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y particularmente las mujeres que las habitan representa la mayor oportunidad para el mundo —en términos de superficie de tierra y cantidad de personas afectadas— para promover los objetivos de desarrollo y clima globales.

Para capitalizar la solución que ofrecemos, exhortamos a los gobiernos, la comunidad internacional y el sector privado a cumplir con el mayor nivel de derecho, estándares y mejores prácticas internacionales en todas las acciones e inversiones en paisajes rurales. Teniendo esto en cuenta, invitamos a los actores a:

1. Incrementar significativamente el reconocimiento de nuestros derechos sobre la tierra y los bosques a través del aumento del apoyo a las organizaciones indígenas, comunitarias y de la sociedad civil para implementar las leyes existentes y promover la legislación que reconoce los derechos. Esto incluye el reconocimiento de los derechos consuetudinarios de los pueblos indígenas y las comunidades locales a gobernar sus tierras.

2. Garantizar nuestro consentimiento libre, previo e informado (CLPI) como parte de un ciclo continuo de participación en actividades que se realizan en nuestras tierras, territorios, y recursos consuetudinarios, o que los afectan.

3. Priorizar inversiones bilaterales y multilaterales en iniciativas dirigidas por indígenas y las comunidades para reducir las emisiones causadas por la deforestación, fortalecer las medidas de conservación y de restauración comunitarias, y mejorar el uso sostenible de la tierra. Hallar maneras de garantizar que el financiamiento internacional para la mitigación del y adaptación al clima llegue a las comunidades en el terreno que pueden destinarlo al mejor uso.

4. Terminar con la criminalización y enjuiciamiento de los pueblos indígenas y las comunidades locales que defienden sus tierras, bosques y recursos naturales.

5. Apoyar alianzas existentes y desarrollar alianzas nuevas que permitan que nuestro conocimiento tradicional y experiencias prácticas con el manejo de la tierra y los bosques informen los esfuerzos presentes y futuros destinados a combatir el cambio climático.

6. Reconocer y apoyar los derechos de las mujeres indígenas y comunitarias a poseer, gestionar y controlar las tierras, los bosques y los recursos que constituyen las bases para sus medios de vida, el bienestar de la comunidad y la seguridad alimentaria.