Un espacio impulsado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible junto a organizaciones de la sociedad civil —entre ellas la Asociación Ambiente y Sociedad (AAS)— reunió a liderazgos territoriales, academia e instituciones para definir los principios de una paz ambiental con justicia climática y protección de los territorios en Colombia.
Bogotá, Colombia. La construcción de una paz que ponga la vida y los territorios en el centro fue el eje del espacio “Diálogos de Paz con la Naturaleza”, desarrollado en la Universidad Pedagógica Nacional. Impulsado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible junto a organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Asociación Ambiente y Sociedad (AAS), el encuentro acogió el foro “Política Pública Ambiental”, un escenario de diálogo sobre los principios que deben orientar una agenda ambiental conectada con la justicia climática, la participación de las comunidades y la defensa de los territorios.
El espacio reunió en un mismo panel a Hollman Bonilla, representante del Ministerio de Ambiente; Camilo González Posso, director de Indepaz; Vanessa Torres, subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad; y Yuvelis Morales, integrante de la Alianza Colombia Libre de Fracking. Desde miradas complementarias —la institucional, la investigativa, la incidencia en política pública y la voz territorial—, las y los panelistas coincidieron en que no es posible construir paz sin un vínculo de cuidado con la naturaleza.
Ese vínculo fue el punto de partida de Hollman Bonilla, quien planteó la relación entre paz y naturaleza desde el cuidado, la memoria y la participación ciudadana. “La dimensión del afecto que une los procesos y las luchas por el cuidado de la vida debe ser un principio orientador de esta relación de paz con la naturaleza”, señaló. El representante del Ministerio subrayó además el papel de la memoria como eje de la justicia ambiental: “No hay justicia si no tenemos una capacidad permanentemente reflexiva y autocrítica de lo que recordamos y lo que es memorable”.
Desde la Asociación Ambiente y Sociedad, Vanessa Torres aterrizó esos principios en el contexto colombiano y sentó el marco que conectó las distintas intervenciones del espacio: la urgencia de leer la paz ambiental a la luz de la crisis climática. “La paz con la naturaleza debe aterrizarse en el escenario de la triple crisis planetaria y del conflicto armado en Colombia”, afirmó. Torres insistió en la necesidad de integrar las políticas de paz, ambiente, cambio climático y ordenamiento territorial, y destacó herramientas como el Acuerdo de Escazú y la actualización de la NDC 3.0 como oportunidades concretas para fortalecer la justicia ambiental y climática en el país.
Sobre esa base, el espacio avanzó hacia uno de sus debates centrales: el reconocimiento pleno de la gobernanza territorial indígena, campesina y afrodescendiente, y la necesidad de una transición energética justa que no reproduzca modelos extractivos. Yuvelis Morales advirtió sobre el riesgo de repetir prácticas históricas de explotación bajo el discurso de la transición. “No queremos repetición de injusticia. Solamente exigimos dignidad”, expresó, al recordar la importancia de reconocer los derechos de la naturaleza y proteger la vida de quienes defienden los territorios.
En la misma línea, Camilo González Posso llamó a transitar hacia economías para la vida, la restauración ecológica y la democratización ambiental. “No se puede hablar de temas ambientales al margen de la transición energética”, afirmó, y resaltó el papel de la movilización social, la participación comunitaria y las alianzas internacionales frente a la crisis climática y el negacionismo ambiental.
Finalmente, las y los panelistas concluyeron que la paz ambiental en Colombia exige enlazar el cuidado, la memoria, la justicia climática y la participación efectiva de las comunidades. Este panel cerró así consolidando un escenario de reflexión colectiva sobre los desafíos del país para construir una paz ambiental con enfoque territorial, climático y de derechos humanos, y reafirmó el papel fundamental de las comunidades y las organizaciones sociales en la defensa de la vida y la biodiversidad.





