Por: Sofía Díaz Echeverri
Avanzar en la agenda de género siempre ha sido urgente, y hoy en día es más necesario que nunca. Estamos ante un escenario nacional y global que busca desconocer la importancia de avanzar en las demandas de equidad, justicia de género y justicia ambiental. El aumento de gobiernos antiderechos en varios países y la falta de financiación para acciones a favor de los derechos de las mujeres y las personas LGBTIQ+, responde a una peligrosa narrativa que busca engañar, al presentar la agenda de género como una amenaza.
Aun así, las estrategias para garantizar nuestros derechos continúan. A finales de marzo, Ambiente y Sociedad fue invitada a participar en la reunión “Construyendo resiliencia con igualdad: género, cambio climático y biodiversidad”, convocada por el Ministerio de Ambiente. Allí, el Ministerio presentó los avances en la creación del Plan de Acción de Género y Cambio Climático y la inclusión del enfoque de género en el Plan de Acción de Biodiversidad.
Asimismo, convocaron a mesas de trabajo que permitieran recoger insumos para la incorporación del enfoque de género dentro de las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés). El avance en estas políticas representa un aporte importante al cumplimiento de acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París y el Convenio de Biodiversidad.
Con políticas y ejercicios como estos, el Gobierno ha demostrado su compromiso con avanzar en políticas por la justicia climática que le apuesten a la justicia de género, así como con el reconocimiento de las barreras que existen para avanzar en su implementación efectiva y realmente transformadora.
El espacio con MinAmbiente
En el encuentro participamos mujeres de organizaciones de carácter nacional y representantes de redes de mujeres territoriales. Allí, se recogieron varias observaciones y recomendaciones en torno a oportunidades y realidades actuales para avanzar en la implementación e incorporación del enfoque de género en las políticas mencionadas..
Aunque todos los aportes fueron relevantes, resalto lo mencionado frente a:
- La necesidad de medir el impacto que ha tenido la labor de las organizaciones de mujeres para responder a la crisis climática.
- La oportunidad que tiene el Ministerio de Ambiente de trabajar de la mano con las organizaciones sociales que, en sus diversos caminos de hacer por el ambiente, cuentan con conocimiento de gran capacidad de transformación.
- La importancia de vincular a las entidades territoriales en el compromiso del cumplimiento.
- La urgencia de contar con indicadores de resultado y presupuesto específico que permitan implementar acciones y medir el impacto diferenciado por género.
- La urgencia de avanzar en políticas para brindar garantías de seguridad integral, como el Programa Integral de Garantías para Mujeres Lideresas y Defensoras de Derechos Humanos, el Acuerdo de Escazú, la Política de Desmantelamiento, o el Plan de Acción Nacional de la Resolución 1325.
Así, espacios como este son un paso clave para el reconocimiento de la importancia del enfoque de género en la agenda ambiental. Pese a que aún hay muchos aspectos por fortalecer, como el hecho de que las metas y las acciones no parecen prometer el impacto que se esperaría, es también cierto que lo realizado responde a las capacidades del Estado y las posibilidades de su cumplimiento. En general, el equipo del Ministerio ha demostrado su conocimiento técnico frente al tema y los esfuerzos que han realizado para que el ejercicio se construya de manera participativa.
Redes, comunidad y alianzas por el enfoque de género
Ahora bien, ante un escenario político internacional que busca generar pánico y borrar estas conversaciones, recurrir a estrategias creativas para hacerlo posible es clave. ¿Cómo podemos asegurar el financiamiento para garantizar una participación diversa, incidente y territorial en la construcción de políticas como las mencionadas? ¿De qué manera podemos aumentar las capacidades y el compromiso de las entidades territoriales para que puedan responder a lo que se requiere en sus comunidades? y ¿cómo garantizamos el sostenimiento de los procesos sociales de mujeres y personas LGBTIQ+ en medio de territorios en conflicto, sin financiamiento, ni garantías de seguridad? Responder con acciones y compromisos concretos a esta pregunta es una obligación colectiva.
El enfoque de género es una apuesta de transformación que busca reconocer y generar acciones que respondan al modelo de desarrollo imperante, el cual desconoce la importancia del cuidado y el sostenimiento de la vida en toda su diversidad. Garantizar que las demandas y necesidades de las mujeres y personas LGBTIQ+ no desaparezcan de las conversaciones y se vean reflejadas en las decisiones de los Estados, requerirá de estrategias de alianza con actores de otros movimientos. Es urgente reconocer que el futuro como colectividad depende de que se escuchen y se responda a nuestras historias, vivencias, necesidades y luchas diferenciadas. Adelantar esfuerzos para frenar la agenda de género es retardar la urgente transición social, económica y cultural que necesitamos, para establecer una relación de reciprocidad con la tierra. Que esta amenaza, sea la oportunidad para que comprendamos que se trata de un camino común.





