5 hitos ambientales del 2025 en Ambiente y Sociedad

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En un año marcado por la incertidumbre sobre la política climática multilateral, Ambiente y Sociedad sorteó estos fuertes oleajes con una brújula clara: incidir en la ciudadanía y en los tomadores de decisiones para transformar a favor de los defensores del ambiente y sus derechos esta realidad turbulenta realidad. 

Por eso, para la asociación este fue un año de participación, defensa territorial y educación ambiental. Los siguientes son solo cinco de las principales acciones que hicimos en 2025:

Educación ambiental para el cambio

Con la firme convicción de que la educación ambiental es un poderoso motor de cambio, en los últimos meses del año llevamos nuestra feria itinerante a colegios de Bogotá, acercando a niñas, niños y jóvenes a los derechos ambientales, cambio climático, el Acuerdo de Escazú y la protección de los territorios. 

Esta estrategia estuvo acompañada de un Laboratorio Climático universitario, un espacio de reflexión y co-creación para fortalecer el pensamiento crítico, el liderazgo ambiental y el análisis de políticas climáticas desde la academia.

Siguiendo esta línea, fortalecimos las capacidades de jóvenes profesionales comprometidos con la justicia ambiental a través de encuentros con clínicas jurídicas y centros de pensamiento universitarios en ciudades como Bucaramanga, Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Allí exploramos el papel del derecho para incidir positivamente en los conflictos socioambientales, enfocándonos en los derechos de acceso a la información, la participación ciudadana, la justicia ambiental y la defensa de los territorios frente a amenazas extractivas.

Estos espacios fortalecieron la educación ambiental, sembraron conciencia sobre el cuidado de la biodiversidad y formaron nuevas generaciones con voz propia para defender sus territorios.

Participación, derechos territoriales y defensa ambiental

Acompañamos a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas en procesos de defensa ambiental y de reconocimiento territorial, fortaleciendo capacidades en toma de decisiones, participación, acceso a información y derechos al gobierno propio, a la tierra, el agua, los bosques y la biodiversidad. 

Profundizando en nuestras líneas de acción e investigación, este año incidimos en nuevas alternativas al desarrollo, ordenamiento ambiental del territorio, derechos ambientales, justicia climática agraria, monitoreo territorial y estrategias productivas locales que cuidan la vida de quienes defienden el territorio y los ecosistemas.

De esta manera participamos en el Nuevo Pacto de Chicoral, acompañamos la presentación del Plan de Manejo Ambiental en zonas de reserva forestal, cerramos proyectos de Pérdidas y Daños en el suroccidente del país y continuamos nuestro apoyo a comunidades campesinas en Cartagena del Chairá.

Justicia climática e incidencia en políticas públicas

Analizamos y participamos en debates clave del año; específicamente en lo relacionado con las NDC, financiamiento climático, gobernanza amazónica y protección de personas defensoras ambientales. En estos, promovimos enfoques de justicia climática y derechos humanos en cada espacio de incidencia.

Incidimos con recomendaciones para la NDC 3.0, aportando propuestas concretas para fortalecer la participación, transparencia, ambición, la protección de las y los defensores ambientales y la coherencia territorial. Además organizamos el Congreso Justicia financiera para el clima: soluciones desde América Latina y el Caribe, un espacio regional para cuestionar los mecanismos actuales y proponer modelos más justos, transparentes e inclusivos. También investigamos y apoyamos la puesta en marcha de una nueva jurisdicción agraria.

Participación en la COP30 

Participamos activamente en la COP30 en Belém, la primera COP realizada en territorio amazónico,  llevando análisis, vocerías y perspectivas territoriales para exigir decisiones coherentes con la ciencia y la justicia climática.  

Posicionamos la transparencia, la protección de territorios y personas defensoras como prioridades de la agenda. Articulamos debates entre clima, biodiversidad y derechos humanos. Nuestra participación contribuyó a fortalecer la voz de comunidades campesinas, pueblos étnicos y sociedad civil en la acción climática global, reafirmando que sin participación real, financiamiento justo y garantías para quienes sostienen la vida, no habrá transición justa.

Articulación y alianzas para cuidar el territorio

En 2025 ampliamos alianzas con organizaciones y comunidades locales y regionales, promovimos espacios de diálogo y fortalecimos la comunicación territorial y ambiental para visibilizar procesos locales de gobernanza, así como intercambios de experiencias y conocimiento como los vistos durante el evento ‘Enraizando el territorio: del mar a la montaña’, que tuvieron en cuenta las propuestas basadas en el cuidado del territorio. 

Estas alianzas permitieron expandir nuestro impacto e impulsaron agendas colectivas por justicia ambiental y climática en el país, como los procesos de Pérdidas y Daños con comunidades afectadas por los impactos del cambio climático en Puerto Asís.

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Estos hitos, así como los otros procesos que no mencionamos acá nos dejan aprendizajes y retos: fortalecer la incidencia, proteger a quienes defienden la vida y seguir llevando la educación ambiental a nuevos espacios.

Seguimos caminando con los territorios, de la mano de las comunidades y con nuestra brújula puesta en la justicia climática con enfoque en derechos humanos. En 2026 continuaremos construyendo justicia ambiental y climática desde los territorios hasta las políticas públicas.