Desde Ambiente y Sociedad (AAS) lamentamos el fallecimiento de Magdi Tóth Nagy. Su partida representa una gran pérdida para el movimiento ambiental global y, en particular, para quienes trabajamos por fortalecer la democracia ambiental en América Latina. Reconocida por su amplia trayectoria en el derecho ambiental internacional, Magdi desempeñó un papel fundamental al tender puentes entre la experiencia del Convenio de Aarhus y el proceso de construcción e implementación del Acuerdo de Escazú. A través de este intercambio, contribuyó a fortalecer principios como el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales, pilares esenciales para la protección del ambiente y los derechos humanos en la región.
Tóth Nagy dedicó buena parte de su vida profesional al Centro Regional de Medio Ambiente para Europa Central y del Este (REC), donde dirigió el Programa de Participación Pública y se consolidó como una referente en la implementación del Convenio de Aarhus. A lo largo de casi tres décadas, formó y conectó a ambientalistas, abogados, periodistas y funcionarios públicos en numerosos países de Europa Central, del Este y la antigua Unión Soviética.
Posteriormente, continuó este compromiso como codirectora ejecutiva de la Asociación de Derecho Ambiental Guta y como representante del Foro ECO Europeo y del Foro ECO de Aarhus ante los procesos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE), contribuyendo al fortalecimiento de la protección de las personas defensoras del ambiente y los derechos humanos.
Para AAS, su legado tiene un significado especial. Tuvimos el privilegio de conocer de cerca su trabajo y el papel que desempeñó al acercar la experiencia europea del Convenio de Aarhus a América Latina, un intercambio que enriqueció el proceso de construcción del Acuerdo de Escazú y fortaleció los vínculos entre ambos instrumentos regionales. Su acompañamiento inspiró a quienes, desde nuestra región, trabajamos por consolidar la democracia ambiental como una causa común.
La recordaremos como una persona generosa y de una energía profundamente constructiva, capaz de transformar los desafíos más complejos en metas alcanzables. Su compromiso inquebrantable con la participación pública, el acceso a la información y la justicia ambiental deja una huella que trasciende fronteras y seguirá inspirando a quienes defienden los derechos humanos y el ambiente.
Finalmente, enviamos un mensaje de solidaridad a su familia, a sus colegas del Centro Regional de Medio Ambiente, de la Asociación Guta y del Foro ECO de Aarhus, y a todas las personas que compartieron su camino. Su ejemplo permanece como inspiración para quienes seguimos construyendo, desde Colombia y América Latina, una gobernanza ambiental más participativa, informada y justa.






