Este cuento infantil está pensando como una herramienta introductoria a políticas climáticas internacionales como el Acuerdo de París y El Acuerdo de Escazú.
Por medio de una historia sensible, los niños y niñas pueden acercarse a estos mecanismos, así como reconocer su impacto en el mundo y pensar en acciones cotidianas para cambiar la realidad climática.





