«Transformar a nuestro mundo para fines del año 2030» Algunas reflexiones sobre el Borrador Cero para después de 2015

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    El 2 de junio, los cofacilitadores de las negociaciones intergubernamentales sobre la agenda para el desarrollo después de 2015 publicaron su borrador cero del documento final para la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible a celebrarse en septiembre. La publicación del documento coincidió con el comienzo de la próxima ronda de negociaciones intergubernamentales, realizada el 22 de junio.

    Mientras que los componentes individuales del documento final han estado en circulación y sido debatidos por meses, el borrador constituye una declaración imponente de cómo será el producto final. Es posible que los lectores también estén interesados en el análisis preliminar del Borrador Cero escrito por Elizabeth Stuart.

    Reescribiendo las reglas
    No se puede acusar a los autores de este documento de 46 páginas de haber adoptado un enfoque estrecho. La agenda para después de 2015 es un llamado a pensar acerca del desarrollo de una manera diferente. Pone sobre el tapete las implicancias de lo que significa ser un Estado a través del Objetivo 16 y su llamamiento a crear instituciones que deban rendir cuentas y que sean eficaces. Cuestiona el Consenso de Washington y el discurso global sobre la austeridad realizando un llamamiento a brindar espacios para políticas adecuadas y protección social. Finalmente, ofrece una visión de cómo se resolverán en el futuro los problemas de políticas globales, no solo a través del proceso que creó este documento, sino también a través de su insistencia en cuanto a una gobernanza con múltiples participantes. El futuro proceso global de resolución de problemas es más inclusivo.

     

    Todavía queda mucho por hacer
    La expresión «borrador cero» ha sido utilizada para denotar que se trata de un trabajo que todavía no ha sido finalizado. Cuatro partes de este documento necesitan mayor aclaración. En primer lugar, los cofacilitadores han reintroducido metas revisadas que habían sido removidas en una ronda de negociaciones previa. Es de esperar que, al contar con una idea de lo que será el paquete completo, se puedan calmar los miedos de que las modificaciones introducidas den lugar a una revisión total de las metas. En segundo lugar, se está llevando adelante un proceso paralelo destinado a transformar estos objetivos en indicadores medibles. Este proceso no será finalizado hasta la primavera de 2016. En tercer lugar, la parte más débil del borrador aborda las cuestiones del seguimiento y la revisión. Es necesario aclarar los papeles que tendrán la revisión interpares a nivel regional y el Foro Político de Alto Nivel. También necesitamos asegurarnos de que hay recursos adecuados para apoyar los procesos de supervisión y revisión. Finalmente, todo el proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible depende de contar con información. No queda claro si se contará con un amplio apoyo financiero que posibilite la actualización de las oficinas nacionales de estadísticas de los países en desarrollo de modo de llevar a cabo la recolección de datos.

     

    Una pregunta sin respuesta: ¿Cómo se conecta lo nacional con lo internacional?
    Charles Kenny señaló que los Objetivos de Desarrollo Sostenible carecen de una teoría de cambio. Aun tratándose de un término poco elegante, la expresión es un modo de decir que necesitamos pensar mejor acerca del modo en que la creación de objetivos globales se traducirá en políticas con mejores resultados dentro de los países. En lugar de ser una falencia, este es un tema harto conocido por las Naciones Unidas. La Declaración Universal de Derechos Humanos fue creada con objetivos que constituían aspiraciones y no contaba con mecanismo alguno para supervisar la consecución de los mismos. No obstante estas fallas, sería difícil sostener que el mundo no sería distinto si esa declaración no se hubiese escrito. La transformación de incluso aquellos objetivos que son poco transparentes en resultados de políticas presenta un desafío doble: para empezar, las personas necesitan contar con mayor información acerca de los objetivos, de modo tal de poder actuar; al mismo tiempo, muchos de los temas sobre los que se enfocan las metas no tienen un fuerte apoyo a nivel nacional. La construcción de coaliciones locales más fuertes para abogar en pro de determinadas cuestiones, tales como las competencias profesionales, la salud mental y la seguridad vial, tomará tiempo.

     

    Una pregunta sin respuesta: ¿Cómo será recibido esto en los Estados Unidos?
    La agenda para después de 2015 propone una visión muy amplia, y la política en los Estados Unidos parece estar encaminándose en una dirección radicalmente opuesta a la misma. Los llamamientos a una cobertura sanitaria universal, la ratificación del Derecho del Mar, e incluso la idea misma de políticas gubernamentales que incrementan la productividad causarán malestar, ciertamente, entre los fundamentalistas de la libertad de los mercados y los defensores de la soberanía. Solo hace falta dar un vistazo a la  reacción local al Programa 21 para comprender que aun los documentos que las Naciones Unidas proponen como una aspiración pueden generar una clara oposición. Será crucial que aquellos que apoyan la agenda para después de 2015 respondan rápidamente a las objeciones carentes de fundamento y creen puntos de debate claros, de modo de persuadir a los escépticos.

     

    Un pedido para los críticos
    Habrán otras críticas del borrador cero que serán menos positivas que ésta. The Economist ha sido, ciertamente, un crítico del proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y uncomentarista de Fox News consideró que el proceso es un «esfuerzo de múltiples billones de dólares por parte de las Naciones Unidas con el objetivo de reformar el planeta conforme a lineamientos principalmente socialistas o progresistas». Mientras que este tipo de críticas es inevitable, nuestro deber en tanto que ciudadanos educados es hacer del debate de la agenda para después de 2015, una discusión constructiva. Por consiguiente, debemos plantear a los críticos de este proceso las siguientes preguntas: ¿Dónde está vuestra agenda? ¿Qué es lo que harían de modo diferente?

    Publicado originalmente en el blog Permanent Observer. Traducción de Maria Doglioli, voluntaria en línea de la ONU.