El caso de Piedras, Tolima: Consulta popular máxima expresión de la voluntad colectiva

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    Fuente: www.elcomercio.pe

    La constitución colombiana establece dentro de las formas de participación democrática como mecanismo de participación del pueblo la consulta popular. Esta puede ser utilizada por el propio Presidente de la República para definir asuntos de trascendencia nacional, dice el artículo 104 de la carta política.

    Sin embargo cuando este mismo instrumento lo convoca un Alcalde municipal existen restricciones sobre competencias. Y eso fue lo ocurrido con la consulta popular convocada por el Alcalde de Piedras un pequeño municipio del Tolima, quien llamó a sus ciudadanos para que decidieran si había o no lugar a que en su jurisdicción se adelantara un emprendimiento minero de gran envergadura. Se trataba de decidir sobre la mina La Colosa, en el cercano municipio de Cajamarca, impulsada por parte de la multinacional surafricana AngloGold Ashanti, y de la cual se dice será una de las más grandes del mundo.

    Específicamente se preguntó si se estaba o no de acuerdo con las “actividades de exploración, explotación, tratamiento, transformación, transporte o lavado de materiales, provenientes de las actividades de explotación minera aurífera a gran escala, almacenamiento y empleo de materiales nocivos para la salud y el medio ambiente”.
    El total de votos en contra fue de 2.971, por el si 24 votos y 12 votos nulos. La decisión mayoritaria es una de las expresiones más relevantes de los últimos tiempos en el país, y poco se ha hablado de lo que representa como utilización de un mecanismo de participación democrática.

    A pesar del restringido efecto que esto puede acarrear a favor de la decisión popular es evidente que el estado colombiano ha sido retado desde la instancia municipal para que se involucre a los habitantes de los municipios afectados desde antes de otorgar títulos mineros, y que las decisiones no se dejen a voluntad de funcionarios del nivel nacional. Lo que se exigió es que el uso del agua siguiera destinado a los oficios locales, que su paisaje continuara, y que se prefiere lo parroquial a los cambios drásticos sobre el el medio ambiente y sobre los pobladores.