Ecuador: entre los condicionamientos de los bancos chinos y los condicionamientos del Banco Mundial

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    Paulina Garzón

    Después de que en la Cumbre de Uruguay de Octubre del 2011 el Presidente Rafael Correa le acusó al Banco Mundial de que “ha sido heraldo del neoliberalismo” , cautelosamente el gobierno ecuatoriano ha ido restableciendo las relaciones con esa institución bancaria. En el 2013, el Banco Mundial aprobó dos créditos para Ecuador, el primero de USD 100 millones para proyectos de inversión social, y luego otro de USD 205 millones para la construcción del Metro de Quito. Ambos créditos pasaron casi desapercibidos por la opinión pública, en parte porque no hubieron pronunciamientos al respecto desde el gobierno ecuatoriano.

    La semana pasada, en cambio, varios medios de comunicación ecuatorianos e internacionales dieron cuenta de un cambio importante, no sólo en la estrategia de la captación de fondos extranjeros pero también en la retórica del Presidente que ha señalado que estaría “Bienvenido el financiamiento del Banco Mundial, pero sin condicionamientos”, además de que se hará “una operación de bonos en el mercado abierto este año” por unos “700 millones de dólares” para financiar el presupuesto de inversión del país, cosa que no se había hecho desde el 2008.

    En principio, en términos puramente económicos, este cambio podría ser positivo para el país dado que los préstamos chinos tienen intereses muy altos y plazos muy cortos, y también condicionamientos –una gran parte de los préstamos chinos están atados a la contratación de empresas chinas, proveedores chinos y mano de obra china.

    No obstante, aparentemente, el cambio no radica en reemplazar los préstamos chinos con los del Banco Mundial y en volver a los mercados de venta de bonos; pero en diversificar las fuentes de acceso al capital. En pocos días una delegación ecuatoriana, encabezada por el Vice-Ministro de Recursos Estrátegicos, Augusto Espín, se dirigirá a China a negociar un financiamiento de USD 7 mil millones para la construcción de la Refinería del Pacífico que provendría del Banco Industrial y Comercial de la China; aunque no se conoce si éste financiamiento irá a engrosar la deuda pública. Es muy posible que estos dineros no ingresen al país en forma de préstamo, sino de una inversión directa china a través de su empresa estatal de petróleo, y así empreder un joint-venture entre Petrochina, Petroecuador y PDVSA.

    Pero aún queda la pregunta: ¿A qué se debe el cambio de actitud del gobierno ecuatoriano hacia el Banco Mundial? Talvés a que China no quiere conceder más préstamos a Ecuador ya que más del 80% del petróleo ecuatoriano ya se destina al pago de los créditos contraídos con los bancos chinos desde el 2009; ó, a que finalmente el Presidentre Correa se dió cuenta que el financiamiento chino si tiene condicionamientos, y muy duros.