Escrito por: Redacción Ambiente y Sociedad

Esta fue la conclusión a la que se llegó durante el foro “Compromisos Climáticos en América Latina: Retos para Incluir los Derechos Humanos de Pueblos Étnicos y Mujeres”, realizado por Ambiente y Sociedad junto a Connectas (Plataforma Periodística para las Americas).

Foro
El foro se realizó de manera virtual el 1 de diciembre de 2020.

El 12 de diciembre de este año será un día icónico. Además de que, se cumplen cinco años desde que se firmó el Acuerdo de París. Este tratado es el más importante para luchar contra el cambio climático. Los países miembros del acuerdo deberán presentar actualizaciones o nuevos compromisos climáticos NDS (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional). Estos documentos recogen los objetivos que se ha puesto cada país para en conjunto; tal como, limitar el aumento de la temperatura global a no más de 2°C. ¡Un desafío sin precedentes!, si se tiene en cuenta que el futuro global depende de esto.

Ante este panorama la Asociación Ambiente y Sociedad, en alianza con Connectas, desarrolló el foro “Compromisos Climáticos en América Latina: Retos para Incluir los Derechos Humanos de Pueblos Étnicos y Mujeres”, en el que se discutió cómo no dejar atrás a estas comunidades en los NDC. Pues como lo explicó el panelista Dr. John Nox, relator especial de la ONU para los Derechos Humanos (DDHH) y el ambiente (2015- 2018), las cuestiones del cambio climático interfieren con el goce de derechos fundamentales, como lo son: el derecho a la vida, al agua y a cualquier derecho que implique una vida digna.

Para comenzar con el panel, María Alejandra Aguilar, coordinadora de Justicia Climática de Ambiente y Sociedad, señaló que uno de los mayores desafíos que tiene América Latina es que es una región en crecimiento con la gran necesidad de reducir sus emisiones y su vulnerabilidad. Por otro lado, aunque hay avances, aún existe incoherencia entre las políticas climáticas y económicas. Por ejemplo: la pandemia de coronavirus impone el riesgo de una recuperación económica que dependa  de las industrias extractivas. “Si desaprovechamos la oportunidad de hacer una transición, la consecuencia será el aumento de emisiones” mencionó Aguilar.

Teniendo en cuenta los anteriores  desafíos, la discusión se enfocó en el rol que cumplen los derechos humanos de comunidades indígenas, afro y mujeres para cumplir con los compromisos climáticos. Omaira Bolaños, de la ONG Rights and Resources Initiative, explicó que las mujeres indígenas y afro han tenido un papel preponderante en términos de adaptación, conservación y manejo del medio ambiente. Por ende, “para abordar el tema de cambio climático es necesario abordar el tema de género y derecho de las mujeres en la tenencia colectiva”. Bolaños señaló que ellas deben ser un par político para la toma de decisiones sobre el cambio climático.

Por la misma línea de ideas Ketty Marcelo, lideresa del pueblo Yanesha Ashaninka y representante de la ONAMIAP (Organización Nacional de Mujeres Indígenas),  recordó que las mujeres son las más vulnerables ante el cambio climático, por lo que, también, pueden aportar a las acciones que luchen contra este. ¿Cómo? Pregunto de forma retórica, A lo que contestó: “con participación plena y efectiva en las decisiones de nuestra comunidad, pues ha quedado demostrado, con la pandemia, cómo podemos enfrentar los retos con nuestros saberes ancestrales”.

En cuanto a las acciones a tomar para unir estos tres mundos (el de las mujeres afros e indígenas, sus DDHH y el cambio climático) Bolaños contó que, una de las mejores acciones es integrar los derechos de la tenencia de las comunidades a las acciones climáticas. Por ejemplo, señaló, “en América Latina las tierras que tienen las comunidades (estén reconocidas o no) albergan más de 176 billones de toneladas de carbono”. Por tanto, es importante la seguridad territorial de estos pueblos.

Igualmente, Aguilar hizo énfasis en que, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático había señalado que, el conocimiento tradicional de pueblos indígenas y comunidades locales, es indispensable para la mitigación de dichos cambios, al igual que, la adaptación a los mismos. Así mismo, mencionó que, el 80% de la biodiversidad y el 24% del carbono de los bosques tropicales, están en territorios indígenas. Razón por la cual, los NDC deben tener un enfoque de derechos.

Adicionalmente, los panelistas parecieron estar de acuerdo en que el camino para lograr dichos acuerdos aún es largo. En Colombia, comentó Aguilar, el documento, borrador de los NDC, presentado en octubre, “no tenía un enfoque claro de derechos humanos ni la meta nacional de reducción de emisiones para consulta”, Sin embargo, informó que el presidente Iván Duque anunció el 26 de noviembre una meta del 51% de reducción de emisiones para el año 2030. Lo cual es un compromiso alentador para la región y el mundo. No obstante,  será  el 12 de diciembre cuando se den a conocer los detalles. Por ejemplo, Si incluirá un enfoque de derechos (que fue una de las recomendaciones que Ambiente y Sociedad hizo al borrador).

Por su parte, Marcelo comentó que, aunque los indígenas son sujetos de derecho en todos los países de Latinoamérica, no siempre se les cumple esta figura. “Desde el 2009, en Perú, se están haciendo mesas de diálogo con las comunidades indígenas. Pero no es bajo la igualdad de condiciones. Durante estas conversaciones nos sacan los insumos, pero justo toman las decisiones cuando no estamos presentes”, concluyó el panelista.

Durante el panel también se aprovechó para hablar sobre la relación entre el Acuerdo de Escazú y la acción climática, que garantiza que los defensores de derechos humanos y el ambiente, como las comunidades étnicas, no solo protejan su vida, sino que también, se les garantice el acceso a la información de proyectos que pueden afectar sus territorios. Además, se mencionó que los niños y niñas son uno de los actores más vulnerables al cambio climático; aunque, con menos participación en la toma de decisiones.  Es por tanto que, en América Latina, no sólo se hable de mitigación, sino también de adaptación a estos fenómenos climáticos. ¡Una lección que nos dejó el paso del huracán Iota por el Archipiélago!, donde se demostró que, no sólo somos una región con alta vulnerabilidad, sino que también, poco preparada para enfrentar la intensificada variabilidad climática; consecuencias del aumento global de la temperatura.

Lo importante, como lo dijo Knox al cierre del evento, es que “hay muchas personas y organizaciones trabajando por frenar los impactos del cambio climático y debemos seguir haciendo lo que más podamos desde todos los frentes”.