COP1 de Escazú: qué implica en el país más peligroso para ser ambientalista

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Tomado de El Tiempo

Por EDWIN CAICEDO

Ser defensor ambiental en Colombia es, desgraciadamente, un rótulo que pone en peligro la vida de las personas. Desde que se firmó en 2015 el Acuerdo de Paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), el país ha vivido una guerra por el control de los territorios que se ha llevado consigo la vida de decenas de líderes, entre ellos algunos que desde las comunidades han intentado salvaguardar la selva, los páramos, el agua y otros activos de inestimable valor para el medioambiente del país.

Según datos de la ONG Global Witness, Colombia ha ocupado por dos años consecutivos (en 2019 y 2020) el primer y deshonroso lugar como el sitio del mundo donde más líderes ambientales pierden la vida por el simple hecho de serlo. En total el país ha pasado de 24 homicidios en 2017; a 25 en 2018; 64 en 2019; y finalmente 65 en 2020. Pero, ¿cómo solucionar esa escalada violenta? Más aún cuando en recientes declaraciones el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, en una acción que ha sido calificada por ambientalistas como un desconocimiento de la realidad de los líderes, aseguró que “Colombia no es un país peligroso para defender la naturaleza”.

De acuerdo con la ONG ambiental Asociación Ambiente y Sociedad, una de las formas en la que el país podría empezar a ser más seguro para los defensores de la tierra es ratificando el Acuerdo de Escazú. Dicho tratado internacional ha sido adoptado en la región ya que, según su mismo nombre, sirve para mejorar “el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe”. El documento, que se adoptó en el año 2018, sólo ha sido ratificado por 12 de los 24 países que lo desarrollaron. Colombia, que participó en sus inicios y posteriormente lo firmó, no lo ha ratificado, lo que significa que aún no tiene efectos legales en el país porque el Congreso no lo ha añadido a nuestra normatividad. Lo anterior ha ocurrido pese a que ha sido enviado al órgano legislativo en dos ocasiones para que se ratifique y que fue una de las promesas hechas por el presidente Iván Duque.

“El Acuerdo de Escazú es el primer acuerdo regional en materia ambiental establecido para América Latina y el Caribe, adicionalmente es el primer instrumento en el mundo que contiene disposiciones para la protección de defensores y defensoras de derechos humanos en asuntos ambientales. El reconocimiento en sí mismo de esta obligación en una norma no reducirá automáticamente la muerte y amenaza a defensores y defensoras, pero sí constituye un marco normativo claro y específico que marca una obligación a cargo del Estado, la cual no ha sido abordada de manera efectiva”, asegura Vanessa Torres, subdirectora de la ONG Ambiente y Sociedad.

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Foto: Hector Fabio Zamora
La COP1 de Escazú

Esta semana el Acuerdo de Escazú tendrá su primera Conferencia de las Partes (COP), que se realizará entre el 20 y 22 de abril en la ciudad de Santiago, Chile. Las COP son órganos rectores de ciertas convenciones internacionales. Básicamente son un encuentro en que los Estados que hacen parte se reúnen para definir y revisar los objetivos y logros de los convenios internacionales que firmaron y aprobaron.

Entre las COP más famosas están la COP de Cambio Climático o Cumbre Anual que realiza la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que el año pasado celebró su edición 26 en Glasgow y que reúne a los 196 países más la Unión Europea. Y la COP de Biodiversidad, de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) ratificada por 195 Estados y que este año celebra la reunión número 15 en Kunming, China, donde se reunirán 195 Estados.

En la COP 1 de Escazú los Estados que hacen parte del tratado se reunirán para empezar a definir las reglas de procedimiento de la conferencia; la composición y funcionamiento del Comité de Apoyo a la Aplicación y el Cumplimiento; y las disposiciones financieras de la misma. Básicamente empezar a montar cómo se cumplirá Escazú y de dónde saldrán los fondos para su funcionamiento en la región (un tema no menor, si se tiene en cuenta que por ejemplo la COP de Cambio Climático lleva ya varias ediciones tratando de definir quién debe poner la plata para enfrentar la crisis planetaria).

Colombia, que fue signataria y participó activamente en el desarrollo del Acuerdo de Escazú, participará a través de una comitiva gubernamental encabezada por miembros de la Cancillería, y no del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que aunque ha participado activamente en la COP de Biodiversidad y la COP de Cambio Climático no ha sido muy activo frente a la COP de Escazú.

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