Contextualización de la situación de los defensores ambientales en Colombia

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Autora: Eugenia Ponce de Leon Chaux

“La defensa de los derechos humanos en Colombia continúa siendo una actividad de alto riesgo”

Los defensores de derechos humanos han visto vulnerados sus propios derechos por acciones que les impiden realizar su labor libremente. Entre estas acciones se encuentran: amenazas, persecuciones, detenciones arbitrarias, acoso judicial, estigmatización e incluso homicidios. A raíz de esta situación, la ONU ha estipulado, en numerosas ocasiones, la necesidad de proteger el derecho a defender los derechos humanos, definiéndolo como un derecho en sí mismo, y con el fin de cesar la persecución hacía a aquellos que realizan esta actividad.

En este sentido, en 1998, se aprobó la “Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos” (en adelante, Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos), la cual consagra el derecho de toda persona,
individual o colectivamente, a promover y procurar la protección y realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Esta declaración también reafirma derechos esenciales para la defensa de los derechos humanos, como, por ejemplo: la libertad de asociación, de reunión, de opinión, de expresión, el derecho de acceso a la información, a participar en la gestión de los asuntos
públicos, a disponer de recursos eficaces y a ser protegida en caso de violación de sus derechos, a presentar denuncias ante una autoridad judicial o ante otras autoridades competentes y a obtener una decisión sin dilaciones, que disponga la reparación, que corresponda, entre otros.

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