La tierra es un recurso decisivo, según un informe del IPCC

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Fuente: IPCC.ch

La tierra es un recurso decisivo, según un informe del IPCC se encuentra sujeta a la presión del ser humano y del cambio climático, pero es parte de la solución

GINEBRA, 8 de agosto – La tierra ya se encuentra sujeta a una presión creciente del ser
humano, que el cambio climático acentúa. Asimismo, según se afirma en el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el jueves, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores, incluido el de la tierra y el alimentario, es el único modo de mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 °C.

El IPCC, órgano internacional encargado de evaluar el estado de los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así como las posibles opciones de respuesta, examinó el Resumen para responsables de políticas del informe especial titulado El cambio climático y la tierra, que fue aprobado por los gobiernos mundiales el miércoles en Ginebra (Suiza).

Ese informe será una contribución científica fundamental en las próximas negociaciones sobre clima y medioambiente, como el 14º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, que se celebrará en Nueva Delhi (India) en septiembre, y el 25º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que tendrá lugar en Santiago (Chile) en diciembre.

“Los gobiernos encomendaron al IPCC el reto de realizar el primer análisis exhaustivo del
sistema tierra-clima, que hemos podido cumplir gracias a las numerosas aportaciones de
expertos y gobiernos de todo el mundo. En el caso de este informe, y por primera vez desde que el IPCC empezara a publicar informes, la mayoría de los autores (53 %) proceden de países en desarrollo”, dijo Hoesung Lee, Presidente del IPCC.
En el informe citado del IPCC se pone de manifiesto que, si bien una mejor gestión de la tierra puede contribuir a hacer frente al cambio climático, no es la única solución. Si se quiere mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 °C, o incluso en 1,5 °C, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es fundamental.

En 2015, los gobiernos respaldaron el objetivo del Acuerdo de París de reforzar la respuesta mundial al cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales y prosiguiendo los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C.

Debe mantenerse la productividad de la tierra a fin de velar por la seguridad alimentaria en un contexto de incremento demográfico y de aumento de los efectos negativos del cambio
climático en el crecimiento de la vegetación. Ello significa que la contribución de la tierra a la lucha contra el cambio climático —por ejemplo, mediante los cultivos destinados a la generación de energía y la forestación— no es infinita. Y no puede olvidarse que se necesita tiempo para que árboles y suelo capturen el carbono con eficacia.

La gestión de las actividades relacionadas con la bioenergía debe ser extremadamente
cuidadosa con miras a evitar riesgos para la seguridad alimentaria y la biodiversidad y
problemas de degradación de la tierra. La consecución de resultados convenientes dependerá de la instauración de políticas y de sistemas de gobernanza que sean adecuados a nivel local.

La tierra es un recurso decisivo
En El cambio climático y la tierra se apunta que el mundo reúne las condiciones idóneas para hacer frente al cambio climático cuando la sostenibilidad se considera una prioridad global.

“La tierra desempeña una función importante en el sistema climático”, dijo Jim Skea,
copresidente del Grupo de Trabajo III del IPCC.
El uso de la tierra para fines agrícolas, silvícolas y de otra índole supone el 23 % de las
emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, los procesos
naturales de la tierra absorben una cantidad de dióxido de carbono equivalente a prácticamente una tercera parte de las emisiones de dióxido de carbono causadas por la quema de combustibles fósiles y la industria”, añadió.
Según Hans-Otto Pörtner, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, en el informe se
evidencia que la gestión sostenible de los recursos de la tierra puede ayudar a luchar contra el cambio climático.
“La tierra que ya se está cultivando podría alimentar a la población en un contexto de cambio climático y ser una fuente de biomasa que proporcione energía renovable, pero se deben adoptar iniciativas tempranas de gran alcance que incidan simultáneamente en diversos ámbitos”, explicó. “Ello también permitiría velar por la conservación y restauración de los ecosistemas y la biodiversidad”.

Desertificación y degradación de la tierra 
La degradación de la tierra socava su productividad, limita los tipos de cultivos y merma la
capacidad del suelo para absorber carbono. Ello exacerba el cambio climático y el cambio
climático, a su vez, exacerba la degradación de la tierra de muchos modos distintos.
“Las decisiones por las que optemos en pro de una gestión sostenible de la tierra pueden
ayudar a reducir y, en algunos casos, revertir esos efectos adversos”, señaló Kiyoto Tanabe, copresidente del Grupo Especial del IPCC sobre los Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero.
“En un futuro con precipitaciones más intensas, el riesgo de erosión del suelo de las tierras de cultivo aumenta, y la gestión sostenible de la tierra es un modo de proteger a las comunidades de los efectos nocivos de esa erosión del suelo y de los deslizamientos de tierra. Sin embargo, nuestro margen de maniobra es limitado, por lo que en algunos casos la degradación podría ser irreversible”, explicó.
Aproximadamente 500 millones de personas viven en zonas afectadas por la desertificación. Las regiones que experimentan ese problema y las tierras áridas también son más vulnerables al cambio climático y los fenómenos de gravedad extrema, como sequías, olas de calor y tormentas de polvo, y el aumento de la población mundial no hace sino someter esas zonas a más presión.
En el informe se indican algunas opciones para hacer frente a la degradación de la tierra y
prevenir la progresión del cambio climático o adaptarse a sus consecuencias. También se
analizan posibles efectos de distintos niveles de calentamiento global.

“Los nuevos conocimientos evidencian un incremento de los riesgos de escasez de agua en las tierras áridas, daños por incendios, degradación del permafrost e inestabilidad del sistema alimentario, incluso en un escenario de calentamiento global de aproximadamente 1,5 °C”, dijo Valérie Masson-Delmotte, copresidenta del Grupo de Trabajo I del IPCC.
“Se considera que el riesgo relacionado con la degradación del permafrost y la inestabilidad del sistema alimentario alcanzará un nivel muy elevado en el caso de un calentamiento de 2 °C”, señaló.

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