Bosques, acuerdo de paz y posconflicto

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    Opinión El Tiempo. 7:51 p.m. | 30 de marzo de 2015

    José Miguel Orozco Muñoz

    No hay justificación para continuar extinguiendo el patrimonio forestal mediante las sustracciones de las ZRF, como supuesta fórmula frente a la inequidad en la tenencia de tierras.

    Los importantes avances logrados hasta la fecha, el mayoritario y creciente apoyo de los colombianos (72 por ciento, según Gallup, EL TIEMPO, 5-3-2015), al igual que el respaldo cada vez más amplio y significativo de la comunidad internacional al proceso de paz, apuntan a señalar que este ya no tiene marcha atrás.

    En este contexto, formular desde ahora algunas observaciones críticas sobre los acuerdos que ya se conocen, en este caso en cuanto tienen que ver con el medioambiente y los bosques, no puede entenderse sino como una contribución anticipada para que se asegure el éxito del proceso en lo que concierne a estas materias. Y aunque algunos analistas han indicado que lo propuesto en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 en nada se relaciona con lo que se negocia entre el Gobierno y las Farc, al menos en lo que respecta al campo forestal ya se advierten algunas puntadas, encaminadas a darles sustento legal a varios de los aspectos acordados, los cuales desafortunadamente no son los más acertados ni convenientes para la sostenibilidad ambiental de la paz. Así, en el proyecto de ley del plan se propone:

    “Artículo 97. Marco especial sobre administración de tierras de la Nación. Parágrafo 2. El régimen especial de ocupación, aprovechamiento y adjudicación también será aplicado sobre las tierras baldías que adquieran la condición de adjudicables como consecuencia de la sustracción de zonas de reserva forestal de la Ley 2 de 1959, siempre y cuando tengan vocación agrícola y/o forestal de producción”.

    Este enunciado es consistente con lo ya pactado en materia de “desarrollo agrario integral”, en cuyo primer punto se incluyen, entre las fuentes del denominado Fondo de Tierras: “Tierras provenientes de la actualización, delimitación y fortalecimiento de la Reserva Forestal, con destino a los beneficiarios del Fondo de Tierras: la sustracción de tierras mediante este mecanismo estará condicionada a la formulación, con la participación de las comunidades, de planes que garanticen sostenibilidad social y ambiental”. Se establece además, en el punto 1.10.4, que “las sustracciones de las Zonas de Reserva Forestal a las que se refiere este Acuerdo priorizarán el acceso a la tierra para campesinos sin tierra o con tierra insuficiente (…)”.

    Estas disposiciones y lineamientos, así concebidos, no tienen ningún fundamento desde el punto de vista social, técnico y de la sostenibilidad ambiental, pues parten de la noción errónea de considerar que el manejo forestal sostenible (MFS) no se puede realizar dentro de las zonas de reserva forestal (ZRF) y, además, persisten en la vieja e ineficaz práctica de sustraer de dichas zonas, para fines agropecuarios, tierras que no tienen tal vocación de uso, con el consecuente posterior impacto negativo para el adjudicatario. No hay ninguna justificación para continuar extinguiendo el patrimonio forestal de la nación mediante las sustracciones de las ZRF, como supuesta fórmula frente a la innegable inequidad realmente existente en la tenencia de tierras.

    Además, debe considerarse que es perfectamente factible incluir la posibilidad de titulación de baldíos en ZRF productoras, siempre y cuando el MFS sea asumido como una verdadera opción productiva en el contexto del desarrollo rural, lo cual expresamente no se menciona en los acuerdos hasta ahora pactados, como tampoco se mencionan incentivos ni asistencia técnica integral para este fin.

    Si no hay claridad sobre estos aspectos, se generará un alto riesgo de mayor deforestación en el posconflicto, con todas las graves consecuencias negativas que ello implica para el medioambiente y para la paz.

    José Miguel Orozco Muñoz