Tras Navelena, futuro ambiental del Magdalena es incierto

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Nuevos dragados abren un nuevo panorama ambiental para la principal cuenca del país.

Fuente: El Tiempo 

La caducidad del contrato para la navegabilidad del río Magdalena entre Cormagdalena y Navelena -empresa conformada en un 87 por ciento por la polémica empresa Odebrecht acusada de corrupción en el país- vuelve a dejar un signo de interrogación sobre el futuro ambiental de la principal cuenca del país.

Los trabajos de dragado, que comenzarán mañana en el puerto de acceso de Barranquilla con el fin de garantizar la navegación, ahora serán operados por tres empresas diferentes que tendrán contratos con Cormagdalena e Invías, por lo que la gestión integral del río se verá fragmentada. Esto, en un escenario donde en las últimas semanas ha aumentado la cantidad de los sedimentos del afluente, principalmente en el tramo de su desembocadura.

De otro lado, también expertos plantean que tras la salida de Navelena puede haber una oportunidad para repensar el proyecto de navegabilidad, que fue criticado fuertemente por algunas ONG ambientales, debido a que este no necesitó de licencia ambiental y se regía por un plan de manejo nada más; y que por las características geológicas de la cuenca, la alta sedimentación pone en peligro la viabilidad de las intervenciones para mantener el canal de navegabilidad.

“Las comunidades han denunciado impactos ambientales por la indebida disposición de los sedimentos extraídos, ubicados en las entradas de brazos del río Magdalena, contribuyendo a la desecación de las ciénagas, y con ello a su función de incubadoras de peces”, denuncia Valentín Estrada, investigador de la ONG Ambiente y Sociedad, que ha hecho una veeduría de las condiciones contractuales de la alianza público-privada para el aprovechamiento del río.

Dragado del río Magdalena

Las labores de dragado que venía haciendo Navelena fueron suspendidas tras caducidad del contrato.

Foto:

Ana María García – CEET

Cormagdalena asegura que Navelena tenía que garantizar los niveles de servicio en cuanto a profundidad, ancho y curvatura del canal; sin embargo eso no excluía que “el contrato fuera muy exigente en el cumplimiento de la normativa ambiental”.

Para Estrada, las consecuencias también han sido sociales. Por ejemplo, el perfilamiento de la orilla y el dragado han disminuido el área de terrenos donde los campesinos realizan sus actividades agropecuarias.

Navelena tenía la propuesta de utilizar geomembranas, que intervenían el flujo del río, lo que podía generar nuevos hábitats, cambios en el acceso de los peces a las ciénagas y concentración en algunos puntos de sedimentos.

Los nuevos dragados

Esta semana Cormagdalena firmó un contrato para realizar las tareas urgentes de dragado y mantenimiento en el canal de acceso al puerto de Barranquilla con la compañía belga EDC Sucursal Colombia.

De igual manera abrió otros procesos de licitación para los puntos críticos de: Bufalera, Bocas del Río Sogamoso, Patico, Canta Gallo Yarirí, Canaletal, Sitio Nuevo, Vijagual y Pinillos, en el tramo entre Barrancabermeja (Santander) y Pinillos (Bolívar).

Para los expertos de Ambiente y Sociedad, la multiplicidad de competencias, y de ejecutores va a dar lugar a más dificultades para identificar responsabilidades, controlar el accionar de las empresas y hacer cumplir los estándares ambientales.

“La necesidad de mantener un canal navegable a cualquier costo, continuarán los impactos ya mencionados, se agravarán y cada vez será más difícil para las comunidades realizarles seguimiento”, explicó Estrada.

En respuesta, Cormagdalena le explicó a EL TIEMPO que históricamente se ha realizado el dragado de mantenimiento de los sectores críticos en el río mediante contratos de obra pública.

La necesidad de mantener un canal navegable a cualquier costo hará que continúen los impactos ambientales

En principio estas actividades exigían licencia ambiental, pero “los monitoreos constantes y los resultados llevaron a que la autoridad ambiental retirara el requisito de la licencia”.

Thomas Walschburger, investigador de The Nature Conservancy, ONG que ejecuta proyectos de investigación y seguimiento científico a la cuenca del Magdalena, resaltó que más allá de las obras de dragado, la problemática de sedimentación se agrava cada vez más por la deforestación en las áreas aledañas al río.

“Tenemos que tomar muy en serio el frenar la deforestación en el Magdalena, los suelos de la cuenca están deteriorados y no hay bosques que regulen las crecientes ni controlen los niveles de sedimentación”, agregó.

Oportunidad para repensar el río

A pesar de la crítica situación ambiental del río – que debe cargar con las aguas residuales de las principales ciudades del país como Medellín, Cali y Bogotá- expertos del sector ambiental también consideran que con la salida de Navelena se abre una nueva oportunidad para repensar la gestión que se debe hacer en el río.

“El tema ambiental no fue muy explícito en el contrato con Navelena, y aunque ellos aseguraba que pretendían intervenir lo menos en el río, ahora se puede repensar la gestión integral de la cuenca”, apunta Walschburger, para quien el tema de sedimentación, la creación de hidroeléctricas y elegir las zonas de conservación, son los puntos clave para destacar en unos nuevos lineamientos para la gestión del río.

Cormagdalena sostiene que “siempre ha exigido a los contratistas el cumplimiento del Plan de Manejo Ambiental para las actividades de dragado, que ha sido tomado de los requerimientos exigidos, en su momento por la autoridad ambiental”.

Finalmente Estrada, de Ambiente y Sociedad, agrega que este momento se debe ver como la oportunidad para que Cormagdalena comience de nuevo, consulte a los expertos académicos, a las ONG presentes en el área, y enmiende los errores realizados en el pasado

http://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/sedimentacion-en-el-rio-magdalena-82068

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