Somos tierra, semilla, rebeldía: mujeres, tierra y territorio en América Latina

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“La relación que los cuerpos tenían con la tierra antes de la colonización fue destruida. Se instaló un control social y territorial, de expropiación de la tierra y de los cuerpos, y se construyeron repúblicas, países, fronteras y estados. La vida de los pueblos originarios, y de las mujeres indígenas en particular, fue sometida por el poder y control totalitario de un estado-nación colonial” (p. 27).

Korol, Claudia (2016). Somos tierra, semilla, rebeldía. Coedición de GRAIN, Acción por la Biodiversidad y América Libre.

La tenencia de la tierra de las mujeres en América Latina Presentación general del tema El acceso a la tierra es uno de los problemas más graves que enfrentan las mujeres rurales en América Latina y en el mundo, y está en la base de muchos otros problemas “invisibles” para la sociedad. Este trabajo intenta analizar esta situación, como uno de los fundamentos materiales y culturales del sistema patriarcal, capitalista y colonial de dominación. Intenta también establecer sus implicancias para millones de mujeres en nuestro continente. Actualmente se calcula que existen en el mundo 1.600 millones de mujeres campesinas (más de la cuarta parte de la población), pero sólo el 2% de la tierra es propiedad de ellas y reciben únicamente el 1% de todo el crédito 10 Somos tierra, semilla, rebeldía para la agricultura.

1. En América Latina y El Caribe, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la población rural asciende a 121 millones de personas, lo que corresponde al 20% del total de la población. De este total, el 48% son mujeres (58 millones), que trabajan hasta 12 horas diarias a cargo de la huerta, de los animales, recolectando y cocinando alimentos, criando a niñxs, cuidando a personas mayores y a enfermxs, entre otras muchas tareas. De los 37 millones de mujeres rurales mayores de 15 años, 17 millones son consideradas parte de la Población Económicamente Activa (PEA), y más de 4 millones son consideradas “productoras agropecuarias”.

2. Se calcula que 9 millones de estas mujeres son indígenas, hablan su propia lengua, y están sujetas – en la mayoría de los casos – a una doble o a veces triple discriminación, por el hecho de ser mujeres, pobres e indígenas.3 A pesar del exceso de trabajo (tanto en carga horaria como en las tareas que se asumen), y de su participación directa en determinadas tareas de la agricultura, y de modo mayoritario en la agricultura de subsistencia, la mayoría de las mujeres rurales no son propietarias de la tierra, y su actividad no es considerada “productiva”. Según datos de la FAO, sólo el 30% de mujeres rurales poseen tierras agrícolas, y no tienen acceso a los medios de producción.

  • ¿Qué significa en la vida cotidiana de las mujeres tener o no acceso a la tierra?
  • ¿Qué significa para la sociedad que las mujeres tengan o no acceso a la tierra?
  • ¿Qué consecuencias tiene que no puedan acceder a los medios de producción?

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