seguridad-alimentaria-colombiaEscrito por: Louis Epstein, Pasante en el área de Derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria para la Asociación Ambiente y Sociedad, Colombia. Estudiante de segundo año en Brown University, Providence, Rhode Island. Louis se encuentra estudiando la política económica de desarrollo en América Latina, con un enfoque sobre problemas ambientales y sociales como la seguridad alimentaria.

Resumen: Malnutrición e inseguridad alimentaria son dos problemas complejos que Colombia, como el resto del mundo, está tratando de resolver. Con cerca de 43% de sus ciudadanos sin acceso a comida nutritiva y suficiente, el gobierno colombiano se ha comprometido a reducir el hambre dentro de sus fronteras.

Las leyes, las iniciativas y otras acciones gubernamentales para incrementar la seguridad alimentaria han tenido todo tipo de resultados, desde los muy buenos hasta los muy malos. Sin embargo, con el liderazgo necesario, suficiente soporte monetario y el compromiso de la comunidad, Colombia tiene la oportunidad de reformar sus sistemas de producción de alimentos para que puedan cubrir las necesidades de los niños, las mujeres y los hombres que tienen el derecho innegable a la alimentación.

Según el Programa de Alimentación Mundial, el 43% de los colombianos no tiene seguridad alimentaria. En otras palabras, casi la mitad de la población “carece de acceso diario a suficiente comida nutritiva y asequible”. En un país de más de 47 millones de personas, esto significa que casi 20 millones sufren por hambre o malnutrición. Casi todas las iniciativas de seguridad alimentaria, como el Plan de Alimentación y Nutrición de 1974, el Plan Nacional de Alimentación y Nutrición de 1996, y el Proyecto de Fortalecimiento a la Seguridad Alimentaria y Nutricional en Colombia de 2004 entregaron resultados diferentes a los esperados, debido a una variedad de razones económicas, políticas y sociales. Sin embargo, uno de los factores más importantes que frena el progreso sobre el tema de la seguridad alimentaria es y ha sido la indiferencia con respecto al tema de la política alimentaria por parte de los líderes del país. La ausencia de una seguridad alimentaria ha sido considerada como consecuencia de la pobreza extrema y no como un problema separado, aunque relacionado, como debe ser. Como resultado de esta visión, los programas de desarrollo y contra la pobreza adelantados por los gobiernos, como el Plan Nacional de Desarrollo que se formula cada cuatro años, son apenas iniciativas primarias que el gobierno espera desarrollar para incrementar la seguridad alimentaria del país, aunque estos programas solo tratan este tema de forma indirecta.

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