Ministerio de Ambiente permite el fracking en Colombia

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El Espectador

Así lo anunció la viceministra de Energía, Rutty Paola Ortiz. En las próximas semanas se hará pública la ruta que deberán seguir los interesados en desarrollar ese tipo de explotación hidrocarburos.

Dentro de unas semanas se conocerán los últimos ajustes para que el fracking, o producción de petróleo y gas de yacimientos no convencionales (YNC) tenga vía libre en nuestro país. Así lo informó la viceministra de Energía, Rutty Paola Ortiz.

De acuerdo con las declaraciones de Ortiz en el diario El Tiempo, el Ministerio de Ambiente ya revisó y ajustó los lineamientos para “el desarrollo sostenible de este tipo de hidrocarburos, en los cuales se usa el fracturamiento hidráulico en la roca que los produce”. Estos lineamientos eran la último paso para dar el banderazo de inicio a esta actividad en el país.

Son muchas las suspicacias y preocupaciones que ha generado la llegada del fracking a Colombia. Por una parte, está el Gobierno y las industrias petroleras, que aseguran que, al implementar esta técnica, el país aumentará sus reservas de crudo en 3.000 millones de barriles.

De hecho, en un informe publicado por la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol) se estimó que los Yacimientos No Convencionales (YNC) son la salvación al déficit de reservas al que hoy se enfrenta el país.

El afán es tal que, a pesar de que todavía no había permisos ambientales, en 2016 se conoció que ya existen 43 bloques para explotar hidrocarburos mediante la técnica que consiste en fracturar la roca madre, ubicada a kilómetros de profundidad, inyectando agua y químicos que reemplacen allí dentro el petróleo o el gas contenido durante millones de años.

La viceministra explicó que las capacitaciones para los funcionarios de MinMinas se realizarán el 12 y 13 de septiembre y que los términos de referencia establecidos por el Ministerio de Ambiente pueden dejar tranquila a la comunidad, pues están basados en el principio de precaución.

Entre ellos, señaló la publicación, está la identificación previa de los riesgos ambientales y sismológicos son identificados previamente, además de un sistema de sismicidad que monitoree los posibles movimientos del subsuelo. Y es que, un estudio publicado en la revista Science, reveló que el estado de Oklahoma, en Estados Unidos, tras el inicio de esta actividad los sismos se dispararon en un 40% respecto a años anteriores.

Además, dijo el Ministerio de Minas, el reglamento ambiental exige planes para prevenir posible contaminación de las aguas, así como para conservar los vertederos, uno de los puntos más controversiales de esta técnica.

Y es que, de hecho, en 2016, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos reveló que el fracking tiene un efecto grave en la calidad y la disponibilidad de agua potable en ese país. No solo por la gran cantidad de agua que requiere -se calcula que se gastan 23 millones de litros al mes en un pozo-, sino porque puede contaminar los mantos de agua subterránea con gas metano e inclusive, elementos radiactivos.

“No es cierto que se vaya a competir con los nacimientos acuíferos. Por el contrario, se van a respetar los volúmenes del líquido y sus cuerpos, ya que se tienen que proteger a la par con el desarrollo de la operación”, dijo Ortiz.

En países como Francia, Alemania, Austria, Suiza y Bélgica, hay fuertes restricciones (e incluso prohibiciones totales, como en Francia) para el desarrollo de la actividad. En Colombia, y en otros países latinoamericanos, ha sido propuesta como una alternativa viable. En nuestro país, los lugares donde se encontrarían los bloques para este tipo de explotación se sitúan, sobre todo, en Norte de Santander, Santander, Cesar, Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Tolima.

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