La opinión de los ambientalistas: Una pausa al ‘Fracking’ en Colombia

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Ximena Arias: Estudiante de periodismo y sociología de la Universidad del Rosario. Actualmente realiza práctica profesional en ENTER.CO. Interesada en los temas ambientales.

Este artículo fue publicado originalmente por Enter.co

Los colombianos y colombianas hemos escuchado en los últimos días una palabra que para muchos de nosotros es nueva: el ‘fracking’ o fractura hidráulica, una técnica que en Estados Unidos, Inglaterra y algunos países europeos ya es conocida.

A comienzos de septiembre, el Gobierno aprobó el ‘fracking’ o fraccionamiento hidráulico, una tecnología cuya finalidad es la explotación de hidrocarburos. Para su realización, se inyecta al subsuelo a alta presión una mezcla de agua, arena y productos químicos con el fin de fracturar la tierra y liberar los hidrocarburos que están en el subsuelo, como informó Semana. También, se puede utilizar para extraer petróleo.

De acuerdo con Semana, el Gobierno, en la Ronda Colombia 2014, ofreció un total de 98 bloques para explotación de hidrocarburos y 19 fueron entregados para hacer ‘fracking’ de petróleo y gas. Sin embargo, para comenzar a realizar la explotación de los hidrocarburos, las empresas deben hacer una solicitud formal cuyo proceso de aprobación (o licenciamiento ambiental) tarda como mínimo varios meses. Por esto, el Estado supone que esta técnica no se llevará durante el próximo año, como informó La Silla Vacía.

Las razones por las que el Gobierno quiere implementar el ‘fracking’ es que a través de esta tecnología se incrementan los yacimientos de hidrocarburos, tanto así que países como Estados Unidos que antes eran compradores de petróleo, han podido abastecer su demanda, como afirmó La Silla Vacía.

Sin embargo, esta práctica ha sido muy criticada por los movimientos ambientalistas en todo el mundo. Por esta razón, en esta nota queremos contarle la opinión de este sector, dado que, si bien conocemos las declaraciones que ha dado el Ministro de Minas y Energía, Orlando Cabrales, y el Ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, poco se ha hablado de la opinión y las peticiones que tienen las asociaciones y organizaciones ambientalistas con respecto a este tema.

Astrid Puentes, codirectora de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), afirmó en una entrevista para Contagio Radio que realizaron una carta dirigida a la Agencia Nacional de Hidrocarburos en la que solicitan que se aplique el principio de precaución. Esta medida internacional consiste en que las autoridades ambientales pueden prevenir al país con respecto a los proyectos y las actividades que generen un impacto negativo y con los que no hay una certeza sobre cómo se pueden manejar y evitar.

Puentes afirmó que: “El principio de precaución existe justamente para evitar que en situaciones como esta, en la que los riesgos son altos y no hay una certeza científica total de los daños ambientales y el impacto en la salud humana, las autoridades sean precavidas y no autoricen actividades como el ‘fracking’ cuyos impactos sean irreparables”.

Milena Bernal, investigadora de la Asociación Ambiente y Sociedad, afirma que la cantidad de recurso hídrico que se utiliza para el fracking es muy grande, porque se pueden usar 15 millones de barriles de agua aproximadamente para un sólo pozo. Además, el agua que se inyecta al subsuelo contiene productos químicos que pueden alcanzar otros yacimientos de agua y contaminarla.

Bernal también sostiene que muchos gobiernos afirman que una de las razones por las que se acepta el ‘fracking’ es que reduce la emisión del dióxido de carbono. Sin embargo, la investigadora señala que con esta tecnología aumentan las emisiones de metano, un gas que tiene un impacto mayor que el dióxido de carbono en la generación del efecto invernadero.

Además, debido a que con el ‘fracking’ se fracturan rocas a niveles muy profundos, hay riesgos de que en las zonas en las que se lleva a cabo esta tecnología se generen sismos, como afirmó Bernal, quien señala que la profundidad de inyección es de aproximadamente dos kilómetros. Igualmente, si bien no se afecta de forma significativa la superficie del suelo, en todas las capas del subsuelo se produce un gran impacto.

Puentes afirma que el ‘fracking’ afecta de manera significativa el medio ambiente sin importar las medidas y precauciones que tome el Gobierno para su realización. En países como Estados Unidos e Inglaterra, países con políticas ambientales mucho más fuertes, se han visto los daños por llevar a cabo esta tecnología, como en el caso de Texas (Estados Unidos) y Blackpool (Reino Unido).

Astrid Puentes afirmó que: “Nuestro Gobierno considera que cualquier actividad de hidrocarburos impulsa la economía. Sin embargo, nos preocupa que no se incluyan los daños y el impacto a otros recursos. Por eso, pedimos, no una prohibición de plano, sino hacer una pausa para que se piensen las consecuencias, y así tomar la mejor decisión”.

Enter.co

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