Fundación TEHATI: “La última papita es cada vez superar un reto más grande”

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Daniela Amórtegui

Asociación Ambiente y Sociedad

Un sábado del año pasado, Diana Navas y Marvy Ñañez iban para el Pantano de Luche, una reserva del municipio de Soacha, ya llevaban caminando entre cuatro y cinco horas y no encontraban el lugar. Decidieron preguntarle a un campesino dónde quedaba y él les dijo que ya estaban cerca, que debían subir “La última papita” y que ahí lo iban a encontrar. “Nosotras frescas porque ya íbamos a llegar hasta comimos, nos llenamos de comida. Estábamos felices porque ya íbamos a encontrar el pantano”, recuerda Diana y continúa: “pero estábamos equivocados, pues resulta que la dichosa “última papita” es la última montaña donde hay papa y después, comienza otra montaña y después otra y otra y otra y muchas montañas más. Ese día caminamos como 12 horas antes de encontrar el lugar”.

Esa anécdota la utiliza Diana para explicar cómo ha sido el trabajo de la Fundación Tejiendo Hilos de Agua y Tierra (TEHATI), de la cual ella hace parte. “Yo pienso que el proceso organizativo de la fundación ha sido así como “La última papita”. Cuando creemos que ya hemos llegado en realidad estamos en la pata de otra montaña más alta. Cuando nos salió el primero proyecto yo dije ¡qué alegría, ya coronamos! y estábamos felices. Uno dice: “no ya esto no salió, ya está todo y resulta que no, cada vez hay más restos por la comunidad, por el territorio. Creo que la última papita es eso. Como que cada vez que llegas a una montaña comienza una más alta por la que trabajar”.

Antes de fundar TEHATI, el trabajo lo hacían desde el Comité Ciudadano de Control Ambiental: organizaban eventos, hacían derechos de petición y reunían a la comunidad con el fin de difundir conocimiento sobre las problemáticas ambientales del municipio. La Fundación TEHATI, que este año cumplió cuatro años de trabajo, nació en el 2013 cuando un grupo de cinco personas que ya habían sido participes de procesos ciudadanos de control social y ambiental para la recuperación del territorio, entre las que se encuentran las abogadas Diana y Marvy, decidieron que el trabajo que comenzaron haciendo de corazón y con la única intención de aportar al bienestar de sus territorios, podía ser más grande y llegar a más personas. Vieron la necesidad de generar soluciones certeras, viables y sostenidas a la situación social y ambiental de Soacha.

Diana y sus compañeros comenzaron a preguntarse cómo hacer que las necesidades socioambientales que tiene la comunidad fueran conocidas por la misma gente y por las autoridades. Decidieron que querían lograr una verdadera incidencia, que las comunidades tuvieran voz y “dejar un mensaje no solo en la cabeza, sino también en el corazón”, como menciona Diana.  Así nació TEHATI, una fundación que busca promover el desarrollo integral y construir un tejido social sólido que invite a las partes a unirse por el beneficio de todos. De esta manera, tomaron la decisión de constituirse como una organización para viabilizar y hacer sostenible diversos proyectos, además de fortalecer la gestión ambiental, integrando a las comunidades tanto de zonas rurales como urbanas, inicialmente en el municipio de Soacha.

El trabajo de la Fundación TEHATI promueve el desarrollo armónico e integral de las comunidades y su territorio, procurando el equilibrio ambiental, social, cultural y económico. Además, apoya procesos participativos en alianza con comunidades e instituciones con el fin de lograr una activa vinculación, reconocimiento y apropiación del territorio por parte de las comunidades, utilizando metodologías y dinámicas que permiten la transferencia de conocimiento. “No creemos solo en proteger el medio ambiente. Creemos en todo lo que este relaciona, porque la gente no entiende que los procesos ambientales son la vida misma. Están relacionados con todo lo que haces”, dice Diana.

Lo que hace diferente a TEHATI es que siempre está en la búsqueda de metodologías que permitan asumir los retos de entender cada dinámica ambiental como la parte de un todo, que logren transformaciones reales en las comunidades participantes en su labor y que le den las herramientas a la gente para que se apropie del conocimiento y del territorio y así, su voz se escuche con argumentos. Según Diana “su trabajo no consiste solo en recorrer los territorios afectados, sino que además hacen un trabajo en el que relacionan todos los elementos que conviven allí. Por ello, la participación de la comunidad es tan importante para nosotros: si la gente no se concientiza y de apropia, nunca se logrará nada”.

En las actividades que lleva a cabo esta fundación, principalmente en Soacha, participan personas de todas las edades, pues allí se le da un reconocimiento a la participación en familia y a la importancia de que todas las personas trabajen en la protección socioambiental de sus territorios desde su vida cotidiana y desde el papel que pueden desarrollar según el espacio que ocupan como actores locales.  Algunas de las actividades que han desarrollado son: las siembras en Aguas Vivas, para la fundación una de las actividades más importantes pues, dicen, ha sido “la escuela” para aprender sobre medio ambiente; “No es un caño, es nuestro Río Soacha”; “El mejor perro de tu vida”; la recuperación del ecosistema Tierra Blanca y la participación en programas como “Liderezas territoriales” y “Líderes comunitarios del Sena”. Así mismo, tienen un programa radial en Radio Rumbo (107.4 FM) llamado “Franja Ambiental” y participan en la plaza de mercado de Soacha vendiendo plantas ornamentales suculentas, lo cual además representa una de sus fuentes de ingresos.

 “El Ángel del humedal”, “la Abuela del humedal” y “Ciencia consciencia” son tres personajes ficticios que pertenecen a la fundación. Con ellos, TEHATI busca acercarse a la comunidad de forma dinámica y amigable, para que en un futuro no muy lejano “la incidencia de la comunidad en la recuperación del territorio no solamente sea el nombre de proyectos y encuentros, sino que realmente se vea el trabajo y las mismas personas respondan a los retos socioambientales de sus espacios”, menciona Diana.

La meta de la fundación es lograr canales de diálogo reales entre las comunidades y las instituciones, cualificar a la sociedad civil para que puedan responder a las problemáticas con conocimiento y decisiones conscientes y ampliar la participación, este último el reto más difícil según Diana, pues para ella “interesar a la gente no es tarea fácil, pero la participación y el que la comunidad esté realmente involucrada es lo único que puede generar transformación”. La Fundación TEHATI seguirá trabajando por responder a todos los retos que se presenten cada vez que encuentren una montaña más alta, en palabras de Diana “hasta que la voz de la comunidad sea lo más importante”. Seguirán caminando, así como siguieron caminando hasta encontrar el Pantano de Luche.

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