Fracking: Bogotá, páramos, agua y ecosistemas bajo amenaza – #ColombiaLibreDeFracking

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Fuente: CORDATEC 

La Corporación Defensora del Agua, Territorio y Ecosistemas – CORDATEC, como parte de la Alianza Colombia Libre de Fracking, denuncia que esta técnica podría poner en riesgo el agua de la capital y los páramos que la producen, si la sociedad entera no se moviliza para exigirle al Gobierno Nacional, la aplicación del Principio de Precaución para declarar su moratoria como paso inicial de la prohibición en todo el país. 
Ni las acciones de movilización y resistencia de las comunidades en varias regiones del país, ni  informes como los de la Agencia de Protección Ambiental – EPA de los Estados Unidos que concluye que “el Fracking tendría un impacto nefasto en los yacimientos de agua“, ni las advertencias de la Contraloría General de la República que hace unos meses solicitó a la ANH “abstenerse de suscribir contratos para la explotación de yacimientos no convencionales”, han llevado al Gobierno a reflexionar y tomar medidas frente a los impactos ambientales y sociales que traería a nuestro país.
Mientras que el Presidente Santos y su Gobierno asumen compromisos internacionales en el marco del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en Colombia el Fracking ya prendió motores: pese al rechazo de la comunidad y las advertencias de la Contraloría, que ha encontrado hallazgos de irregularidades e ilegalidades en el inicio de estas labores, desde octubre de 2016 las empresas ConocoPhillips y Canacol Energy realizan trabajos de Exploración en el bloque VMM3, más específicamente en el pozo PicoPlata1 ubicado en San Martín, Cesar.
Pero este proyecto es tan solo la punta de un iceberg que amenaza potencialmente el agua y los ecosistemas estratégicos de todos los Bogotanos.  Teniendo en cuenta lo señalado por diversos medios de comunicación como Noticias Caracol, Semana Sostenible, Colombia Plural, existen en el país alrededor de 43 bloques destinados para Exploración y Producción de Yacimientos No Convencionales mediante Fracking o Fracturamiento hidraúlico que podrían tener un impacto potencial en al menos 300 municipios del país, principalmente en los departamentos de Cesar, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Tolima.En 7 de estos bloques ya existen contratos firmados que dan vía libre a la aplicación de esta técnica en Colombia, y como denunciamos hace tan solo unas semanas, mientras la ANLA sigue negando esta información, la ANH reconoce que hay dos nuevos contratos para Fracking en trámite, lo que aumentaría las áreas del país que serían afectadas.

Además de la cantidad y extensión de los bloques, preocupa las zonas del país en que se aplicaría. Recogiendo denuncias realizadas hace algunos años por la Asociación Fortaleza de la Montaña sobre exploraciones sin los permisos necesarios para No Convencionales en el municipio de Guasca, y la información disponible en fuentes oficiales, el Fracking podría poner en gravísimo riesgo varios ecosistemas estratégicos como el Páramo de Sumapáz, despensa agrícola de la capital y reconocido como el más grande del mundo; el Páramo de Chingaza, cuyo sistema abastece alrededor del 80% del agua potable de Bogotá, por no mencionar otros ecosistemas como el complejo de ciénagas y humedales en el sur del Cesar.

Bogotá, agua y ecosistemas amenazados por Fracking
De acuerdo a Camilo Prieto, vocero del Movimiento Ambientalista Colombiano y ganador de Titanes Caracol en la categoría de Sostenibilidad Ambiental, “El fracking es una amenaza para el futuro hídrico de la nación. Esta técnica contamina de manera irreversible millones de litros de agua. No existe ningún estudio que demuestre que las aguas residuales puedan ser tratadas para verterlas de manera segura”.Si bien el mayor interés de las empresas petroleras para la implementación del Fracking en nuestro territorio está dado en el Magdalena Medio y los Llanos Orientales, el hecho que hoy existan bloques destinados para exploración y explotación No Convencional en zona de cordillera en el centro del país, enciende las alertas frente a un riesgo potencial por la contaminación del Agua de millones de habitantes de la Sabana de Bogotá.

Según Tatiana Roa, Coordinadora General de Censat Agua Viva, “el avance de la frontera petrolera hacia la cordillera amenaza no solo territorios de agua y de rica producción agrícola como los páramos, sino también las zonas más densamente pobladas del país, lo que podría provocar graves conflictos socioambientales”. 
Basta con solo darle un vistazo al mapa presentado arriba para evidenciar como Bogotá, los municipios cercanos y sus principales “fábricas de agua”, están rodeados de bloques petroleros, la gran mayoría de ellos destinados para No Convencionales o Fracking.  Otra vez, como en los casos del Páramo de Santurbán y Caño Cristales, vemos con tristeza como la codicia de dinero de unos pocos, sobrepasa cualquier límite. ¿Será la reciente muerte de un oso de anteojos en Chingaza, un campanazo de alerta?
“Hicimos esta investigación y denuncia para mostrar que el Fracking ya dejó de ser un problema de solo unas comunidades. Llegó el momento que como hijos de la misma tierra, nos unamos en una sola voz en defensa del agua y la vida, para decirle al Gobierno Nacional que en Colombia no estamos dispuestos a cambiar agua por petróleo ni por minería”, concluye Carlos Andrés Santiago, vocero de CORDATEC,  quien ha sido amenazado por su oposición al Fracking, y cuya organización ha liderado la resistencia pacífica en San Martín, Cesar.
Desde la Alianza “Colombia Libre de Fracking“, hacemos un llamado a las personas, empresas y organizaciones que desde cualquier lugar del país o del mundo quieran sumarse a esta causa, a seguirnos en el fanpage, divulgar información en redes usando el HT #ColombiaLibreDeFracking, y estar pendientes de nuestros próximos pasos para sumarse a las diferentes actividades que se programen en todo el territorio colombiano.
twitter  @NoAlFrackingSM
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