Por:  Redacción Ambiente y Sociedad 

Los procesos de adaptación al cambio climático no solo requieren la coordinación de muchas partes en materia logística, sino que además necesitan de mucho apoyo en términos financieros. El Cuerpo Subsidiario para el Apoyo Científico y Tecnológico (SBSTA, por sus siglas en inglés), de la Convención de las partes, viene apoyando el establecimiento de los principios y las bases necesarias para generar la inversión que requieren los proyectos de adaptación, mitigación y transferencia de tecnologías.

El martes 8 de noviembre, como parte de las conversaciones que se adelantan en Marrakech, Marruecos, en el marco de la COP22, Milena Bernal, abogada e investigadora de la Asociación Ambiente y Sociedad, asistió al taller paralelo del SBSTA (45), en el que se dialogó sobre el marco de aplicación del Artículo 13 del Acuerdo de París. Parte del objetivo fue discutir sobre el papel que jugará la transparencia y la financiación en los procesos para responder de forma efectiva frente al Cambio Climático.

En el taller se realizaron intervenciones por parte de negociadores y representantes de Suiza, Filipinas, países de la Alianza de Estados en Pequeñas Islas (AOSIS, por sus siglas en inglés), Estados Unidos, Ecuador, Chile y Brasil, entre otros. Según cuenta Bernal, en cada una de sus intervenciones recalcaron los retos, las oportunidades y las recomendaciones para la construcción de las modalidades de contabilidad de financiamiento climático bajo el acuerdo de París.

Los expertos de distintos países coinciden en que todavía hace falta fijar un criterio unificado para hacer las mediciones de emisiones, comparar los resultados entre un Estado y otro, compartir la información y fijar los criterios de financiación de los proyectos para contrarrestar el cambio climático. Parte del ejercicio que se realizó en la mañana del martes consistió en identificar los métodos que ya existen para compartir la contabilidad y realizar reportes que sean comparables con los datos entre países.

Además, en un segundo grupo, los asistentes concluyeron que es necesario combinar los esfuerzos de múltiples actores para realizar la contabilidad del financiamiento privado movilizado. De esta manera será posible, entre otras cosas, evitar la doble contabilidad y tener acceso a las cifras sobre la financiación que reciben los países en vía de desarrollo para el cambio climático.

Por último, un tercer grupo se enfocó en identificar los elementos ausentes en el actual esquema de contabilidad. Este grupo concluyó, entre otros elementos, que es necesario proveer directrices y herramientas para comparar la información acerca del financiamiento recibido y provisto; unificar los procesos de verificación necesarios bajo la Convencion (frente a la verificación de datos o del impacto del financiamiento climático); aclarar el nexo entre vulnerabilidad y la necesidad de que los fondos que financiarán cada proyecto sean más explícitos (En el sentido de cómo los proyectos fortalecen las metas del Acuerdo de París).

Según Bernal, este tipo de discusiones se enmarcan en la búsqueda de transparencia que exigen los Acuerdos de París. “Estamos en un momento crucial en el que se empiezan a discutir, más allá de las obligaciones, las interpretaciones que cada parte desarrolla desde su situación económica y social. Establecer con claridad y desde un principio qué tipo de acciones son relacionadas directamente con el cambio climático, permitir la participación de la sociedad civil en estas consideraciones y aumentar las capacidades no solo de gobiernos nacionales sino también de los locales, son los pasos iniciales y necesarios para fortalecer y aplicar adecuadamente el marco de transparencia en financiamiento climático”, concluye la investigadora.  

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