Aunque 15% de la tierra del planeta está protegida, aún quedan sin resguardo importantes zonas de biodiversidad

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PNUMA.

(05 de septiembre de 2016).- Con 14,7% de la superficie de la Tierra y 12% de sus aguas territoriales protegidas, el mundo está en camino de cumplir un importante objetivo global de conservación, indica un nuevo informe presentado recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Sin embargo, el informe Planeta Protegido 2016 también muestra que se están dejando sin resguardo áreas cruciales de biodiversidad, especies y hábitats clave están subrepresentados y una gestión inadecuada limita la efectividad de las áreas protegidas.

“Los grandes logros en el número y tamaño de las áreas protegidas de la última década tienen que ir acompañados de mejoras en su calidad”, afirma el Director Ejecutivo del PNUMA, Erik Solheim.
“El mundo debe hacer más para proteger de manera efectiva los lugares con mayor diversidad biológica. La áreas protegidas deben estar mejor conectadas, para permitir que las poblaciones de animales y plantas se mezclen y diseminen. También es importante asegurar que las comunidades locales están involucradas en los esfuerzos de protección. Su apoyo es crucial para la conservación a largo plazo”, agregó.

“Hoy el mundo se enfrenta a desafíos ambientales y sociales críticos, como el cambio climático y la seguridad alimentaria y del agua”, expresó por su parte Inger Andersen, Director General de laUICN. “Las áreas protegidas juegan un papel importante en la conservación de las especies y los ecosistemas que nos ayudan a hacer frente a estos desafíos. Asegurar que sean cuidadosamente mapeados y eficientemente administrados es crucial si queremos seguir prosperando en este planeta”.

Según los científicos de la UICN y del Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación del PNUMA,en la actualidad hay 202.467 áreas protegidas que cubren casi 20 millones de kilómetros cuadrados o 14,7% del planeta, con excepción de la Antártida. Esto se encuentra justo por debajo de la meta de Aichi 11 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que vislumbra lograr 17% de cobertura para 2020.

La cobertura de tierra de las áreas protegidas ha disminuido 0,7% desde el último informe Planeta Protegido. Pero los científicos creen que no se trata de una disminución real de la cobertura de suelos, sino que se debe a factores relacionados con los flujos de datos, tales como cambios en las fronteras, la eliminación de algunos sitios de gran tamaño de la Base de Datos Mundial de Áreas Protegidas y la mejora en la calidad de datos.

La región de América Latina y el Caribe posee la mayor área protegida en el mundo, es decir, casi cinco millones de kilómetros cuadrados. Alrededor de la mitad de esta tierra protegida se encuentra en Brasil, que como país tiene el récord al poseer el mayor sistema de tierras protegidas del mundo con 2,47 millones de kilómetros cuadrados.

Al contrario, Oriente Medio tiene el índice más bajo de protección de tierras con cerca de 3%, que equivale a alrededor de 119,000 kilómetros cuadrados.

La última década ha visto un progreso notable en la protección de los océanos en el mundo. El tamaño de las áreas marinas protegidas ha aumentado de poco más de cuatro millones en 2006 a casi 17 millones de kilómetros cuadrados hoy en día, lo que cubre 4% de los océanos de la Tierra, un área casi del tamaño de Rusia.

Sin embargo, pese a todo este crecimiento, aún queda mucho por hacer para mejorar la calidad de las áreas protegidas.

Falta de una gestión eficaz

Actualmente menos de 20% de las áreas clave de biodiversidad del mundo están completamente cubiertas por áreas protegidas.

Menos de 20% de los países han cumplido con sus compromisos para evaluar la gestión de sus áreas protegidas, lo que plantea dudas sobre la calidad y la eficacia de las medidas de conservación existentes.

El informe recomienda invertir en áreas protegidas para fortalecer la gestión sostenible de las pesquerías, controlar las especies invasoras, hacer frente al cambio climático y reducir los incentivos perjudiciales, como los subsidios, que amenazan la biodiversidad.

La adopción de estas recomendaciones ayudaría a detener la pérdida de la biodiversidad, mejorar la seguridad alimentaria y del agua, permitir a las comunidades vulnerables hacer frente a los desastres naturales y conservar el conocimiento tradicional.

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