Adaptándonos al cambio climático

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María Camila Bustos,  

Integrante del equipo de Ambiente y Sociedad en la COP21 

Investigadora de Cambio Climático- Brown University

A unos días de que termine la cumbre del clima en París, el mundo se pregunta qué forma tomará el esperado acuerdo global de cambio climático. Por más de dos décadas, alrededor de 190 países se han reunido para negociar un acuerdo que reduzca las emisiones globales y transforme la economía del mundo. Se espera que París sea la última oportunidad para crear un régimen global después del fallido intento en Copenhague en el 2009.

Si bien en las negociaciones el tema principal ha sido la reducción de emisiones (conocida como mitigación), desde hace unos años varios países han promovido la adaptación al cambio climático como parte clave del acuerdo. Colombia ha trabajado para que el texto de negociación le de igual importancia a la adaptación y esta no quede en segundo plano.

Aunque la reducción de emisiones es clave y la razón por la cual tenemos el problema del cambio climático en primer lugar, no hay duda de que la adaptación también es vital. Aunque dejáramos de usar combustibles fósiles mañana, hay impactos que ya estamos viendo y que veremos como resultado de décadas de emisiones sin regulación. Por eso es sumamente importante que nuestro gobierno se siga poniendo las pilas para proteger a los colombianos.

Después de las trágicas pérdidas materiales y humanas que dejo el fenómeno del Nino en el 2010-2011, el gobierno nacional empezó a caer en cuenta de la importancia de crear resiliencia frente a los efectos del cambio climático. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Banco Inter-Americano de Desarrollo estimaron que El Nino dejó más de 3,2 millones de personas afectadas y pérdidas totales de más de 11,2 billones de pesos. Aunque ya se gestionaban algunos proyectos de adaptación, El Nino creo conciencia de que el cambio climático no es solo un problema ambiental, pero un tema trasversal que nos impacta a todos.

En noviembre, la Organización Mundial de la Salud lanzó un nuevo documento sobre los impactos del cambio climático en la salud de los colombianos. Se prevé que el cambio climático resulte en escasez de agua e interrumpa la producción agrícola en las zonas del altiplano. Bajo un escenario donde el mundo siga emitiendo sin regulación, más de 37 mil personas en Colombia se verían anualmente afectadas por inundaciones entre el 2070 y el 2100. El reporte también concluye que las muertes relacionadas con el calor en los adultos mayores podrían aumentar a más de 87 muertes por cada 100 mil habitantes en el 2080, comparada con menos de una muerte por 100 mil personas al año entre 1961 y 1990.

En la contribución nacional que el país presentó a las Naciones Unidas en septiembre se describe las estrategias de adaptación al cambio climático. Aunque la mayoría de países en la región presentaron componentes de adaptación en sus contribuciones, Colombia se destacó por su propuesta de crear un Sistema Nacional de Indicadores de Adaptación. Este sistema permitiría al gobierno nacional monitorear y evaluar la implementación de medidas de adaptación, siendo esta una prioridad para el país.

En Paris se está negociando una visión global de adaptación a través de un objetivo a largo plazo. La idea es que se establezcan periodos oficiales en los cuales cada país deberá presentar actualizaciones a sus planes de adaptación. Esto serviría como incentivo para que los países desarrollen internamente estrategias, pero sin imponer un modelo rígido que no deje que cada país desarrolle un modelo de acuerdo a sus respectivas necesidades y capacidades.

Quedan pocos días de negociación en Paris y la tensión ya se siente. Para países vulnerables como Colombia es clave que el acuerdo de igual importancia a la adaptación y a la mitigación. La comunidad internacional debe priorizar una meta de adaptación a largo plazo porque aunque nos guste o no, el cambio climático ya es parte de nuestra realidad cotidiana.

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