El río colombiano transformado en autopista por los chinos

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Diálogo Chino Fermín Koop Los planes de China con el río Magdalena, la principal arteria fluvial de Colombia, encabezan la lista de preocupaciones de las organizaciones ambientales colombianas. Desarrollado entre 2012 y 2014, el país asiático financió gran parte de un plan maestro de aprovechamiento del río con el objetivo de tener un diagnóstico de su potencialidad en el desarrollo de la navegabilidad, explotación de tierras y generación de energía.

El plan, desarrollado por la empresa Hydrochina, planea convertir al Magdalena en una mega autopista que funcionará las 24 horas y permitirá movilizar grandes cargas. Carbón, caña aceitera y petróleo serían los materiales que se esperan movilizar en el río, representando 80% de la carga que se mueve en los puertos colombianos. Al mismo tiempo, el plan prevé la construcción de 19 represas para 2020, lo cual implicaría desplazar a comunidades indígenas, campesinas y pesqueras.

“Del río viven y dependen muchas personas. Los pescadores están muy preocupados ya que fue siempre su modo de vida. Los humedales del río son fundamentales para amortiguar las grandes crecientes en la época de lluvias. Nadie nos consultó que pensamos sobre todo esto”, afirmó Juan Carlos Vargas, subdirector de la Fundación Alma. “China tiene una agenda de negocios con el río. Es muy productivo por lo que quiere volverlo competitivo”.

Con una longitud de más de 1,500 kilómetros, el Magdalena cubre gran parte de Colombia y es navegable desde el municipio de Honda hasta su desembocadura en el Caribe. Su cuenca ocupa el 24% del territorio continental, en ella están 18 departamentos, vive el 80% de la población y se produce 85% del producto bruto interno nacional. Pero su potencial podría ser todavía mayor, de acuerdo al plan maestro.

El consorcio de empresas Navelena, integrado por la brasileña Odebrecht y la colombiana Valorcom, ya puso en marcha un proyecto de US$ 2.3 mil millones para garantizar en cinco años la navegabilidad del río las 24 horas del día. Las empresas tendrán a su cargo la construcción y mantenimiento de 908 kilómetros de canal navegable y la construcción de ocho nuevos puertos. Organizaciones ambientalistas advierten de un que no hay más de 50 documentos que revelen cómo funciona el río, mientras que en la licitación se dice que hay más de 700.

“Hay muchos interrogantes ambientales que siguen vigentes. No sabemos qué va a pasar con las ciénagas y los humedales que dependen del río. Quedan muchas preguntas sin ser respondidas. Las zonas aluviales que sirven para la agricultura no fueron tenidas en cuenta en el plan maestro. Nadie nos preguntó que nos parecía ese documento”, aseguró Margarita Florez, directora de la asociación Ambiente y Sociedad.

Otros proyectos, similares preocupaciones

Si bien no se conocen en detalle, los numerosos acuerdos firmados entre Colombia y China implican el desarrollo de una amplia gama de proyectos, algunos de los cuales fueron específicamente mencionados durante la visita de Li Keqiang y despiertan preocupación en las organizaciones sociales y ambientales.

La vasta región de Orinoquia al oriente del país será sujeta de un proyecto de infraestructura que implica la construcción de una carretera que bordeará el río Meta, cuyo tramo final es limítrofe con Venezuela. El proyecto incluye también hacer navegable ese río, lo que facilitaría el desarrollo agropecuario de esa región donde predominan las sabanas.

Otro de los proyectos destacados tiene como centro a Buenaventura, el puerto más importante del pacífico colombiano, hoy marcado por una grave crisis humanitaria por disputas entre organizaciones criminales. El Presidente de Colombia Juan Manuel Santos anunció que, con el apoyo de China, se planea darle “una nueva vida” a esa ciudad. Se estima una inversión de US$3 mil millones para un proyecto que integraría desarrollo industrial, logístico, automotor, agrícola e infraestructura vial y empezaría en 2016.

“Estamos analizando también un proyecto financiado por China para construir un gran oleoducto. Estaría ubicado en el centro del país y tendría un curso paralelo al río Magdalena pero todavía no han dado a conocer muchos detalles”, afirmó Florez.

Resistencia

A pesar de haberse expandido en gran parte de América Latina sin mayores dificultades, China enfrenta grandes desafíos en Colombia ante la presión de organizaciones sociales y ambientales. Ellas advierten sobre el riesgo que tendrían algunos de los proyectos financiados por el gigante asiático en su plan de incrementar el comercio con el país sudamericano e incluso ya han obtenido su primera victoria en los juzgados.

La decisión de China de fortalecer sus relaciones diplomáticas y comerciales con América Latina hizo que diera un gran salto comercial con los países de la región y Colombia no ha sido ajena a esta incursión. China se consolida como el segundo socio comercial de Colombia, habiendo desplazado a Venezuela y estando cerca de alcanzar a Estados Unidos. Las importaciones colombianas desde el país asiático ya representan el 18 por ciento del total.

Pero una característica distingue a Colombia del resto de la región: es el único país donde China ha encontrado una oposición generalizada a sus proyectos comerciales por los riesgos ambientales que suponen. La reciente visita del primer ministro china Li Keqiang lo ha dejado en evidencia ya que un grupo de organizaciones sociales y ambientales le entregaron una carta expresando su descontento y pidiendo conocer más en detalle sus planes en el país sudamericano.

“Durante la última década, asistimos a una intensificación de las relaciones comerciales, culturales y tecnológicas entre China y nuestro país, expresada en acuerdos gubernamentales. Conocemos su posición con respecto al medio ambiente en su país, mediante el apoyo a políticas de promoción del crecimiento económico que no vayan en contra de las comunidades”, sostuvieron en la carta más de 10 organizaciones, pidiendo una reunión con Li Keqiang que finalmente no ocurrió.

La primera victoria

Como resultado de una demanda judicial de la organización Tierra Digna, el Consejo de Estado colombiano ordenó suspender tres decretos presidenciales que identificaban a 516 zonas del país, más del 20% del territorio nacional, como áreas estratégicas mineras que serían entregadas a empresas privadas a través de una licitación. El fallo obliga a consultar a comunidades indígenas antes de avanzar con ese proyecto.

Las áreas buscadas por el gobierno son de una gran importancia ambiental para el país, sostuvo Ximena González, directora de Tierra Digna, quien no descartó que entre las empresas interesadas en los proyectos mineros haya algunas de origen chino, las cuales ahora podrían ver frenada su incursión en Colombia por el reciente fallo judicial.

“La decisión de demarcar esas áreas para proyectos mineros fue tomada a puertas cerradas por el gobierno, sin hacer un ordenamiento ambiental del territorio previamente. El objetivo era favorecer la llegada de inversionistas extranjeros ya que en Colombia no hay empresas mineras y no descarto que haya chinos de por medio. Me preocupa esta nueva relación comercial con China”, expresó González.

Actualmente no hay empresas mineras de China trabajando en Colombia, siendo la mayoría de Canadá, Sudáfrica y Estados Unidos como Glencore, Drummond, AngloAmerican y BHP Biliton. Los minerales más buscados son oro, platino, carbón y coltán, de acuerdo a González.

Una creciente relación

Mientras que hace una década Colombia le compraba productos a China por US$1.000 millones, el año pasado las importaciones provenientes de ese país tuvieron un despegue fenomenal y alcanzaron los US$10.000 millones. De ese mercado no sólo ingresan zapatos y ropa a precios muy bajos, sino también vehículos, aparatos eléctricos, celulares, maquinaria, hierro, acero y químicos, entre otros productos. Grandes multinacionales chinas incluso ya se han establecido en Colombia como Huawei, ZTE, Sinopec, HydroChina, Capital Airport Holding, Tiens y T-P Link.

Ambos países incluso han explorado la posibilidad de negociar un acuerdo de libre comercio. Santos mencionó esa posibilidad durante una visita a China dos años atrás pero las conversaciones no han avanzado por el temor que despierta en los empresarios colombianos negociar con el país asiático ante las diferentes escalas de sus sectores industriales.

Gina Rodríguez, directora de la Cámara de Comercio e Integración Colombia-China, resaltó la importancia de la alianza con China por el potencial que tiene para la economía colombiana pero pidió conocer más en detalle los recientes proyectos para evaluar un potencial impacto al medio ambiente.

“Son proyectos que se conocen solo superficialmente. No puedo decir ahora si van a tener un daño ambiental o no. La cámara siempre analiza los nuevos proyectos y eso vamos a tener que hacer. Son iniciativas que todavía se están gestando y falta un análisis en detalle. Tenemos que mirarlos bien y analizar potenciales repercusiones”, consideró Rodríguez.

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